La mejor venganza del gobierno contra los obispos.

Esta es una idea que vengo pensando desde hace tiempo, sería sin embargo sutil y desde luego ocasionaría un daño insólito a la Conferencia Episcopal viéndose esta gravemente afectada.

La campaña de la declaración de la renta lanzada por los obispos resulta ser hipócrita al afirmar que el dinero recaudado se destina para fines sociales y para preservar la labor social de la Iglesia. Desde luego es pura hipocresía.

Pues bien, imaginémonos que junto a la famosa casilla de la declaración de la renta se incorpora una casilla adicional, una casilla que ponga:

“Obra social de la Iglesia Católica”

Y que el dinero recaudado por esa casilla no puedan de ninguna forma tocarlo los obispos, y que sin embargo sea destinado al mantenimiento directo de hospitales, colegios, residencias y ayuda al tercer mundo por parte de Órdenes y Congregaciones religiosas, incluyéndose en la casilla también la labor social de Cáritas y varias ONGs católicas.

El desastre para la Conferencia Episcopal sería inmenso, ya que mucha gente que rellena su casilla lo hace pensando que contribuye en algo a la labor social de la Iglesia. En mi opinión la Iglesia saldría en conjunto muy beneficiada, existe mucha gente que no toca la casilla de la declaración de la renta porque detrás está la Conferencia Episcopal, con esta medida beneficia a la Iglesia y se castiga a los obispos los cuales les tocaría cuadrar cuentas a nivel diocesano.

Desde luego no sería el gobierno quien castigaría al episcopado, sino los laicos. Incluso agregaría otra disposición adicional para que el dinero recaudado en una provincia por la casilla de la declaración de la renta recaiga su uso en el obispo diocesano. Así ciertos obispos polémicos se enterarían de lo que les quieren, y alguno tendría que polemizar menos y evitar los tan usuales escándalos al verse seriamente castigados. Segurísimo estoy que Francisco Javier Martínez se lo pensaría dos veces antes de retirarle las misas a un pueblo.

De todas formas, si esta medida no la lleva a cabo el gobierno la Iglesia seguirá perjudicada al haber muchos laicos que deciden no contribuir con sus impuestos por culpa de la Conferencia Episcopal. Digo yo que por lo menos puedan contribuir con esa labor social teniendo la seguridad que su dinero no lo toca un obispo.
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