15M: desencanto y regeneración ética

"Si no se apuesta decididamente por una regeneración basada en comportamientos y actitudes es el propio sistema el que corre peligro". Es la conclusión de una investigación social.

El estudio “Pulso de España 2010. Un informe sociológico” ha sido dirigido por José Juan Toharia, catedrático de Sociología en la Universidad Autónoma de Madrid y director de la Fundación Ortega-Marañón.

A lo largo de 256 páginas describe a un país hastiado, cansado, harto de su clase dirigente. “Los españoles, dice, anhelan otro estilo de gobernar y de controlar al Gobierno. Rechazan el modo mediocre y mezquino en que suelen conducirse la mayoría de los políticos”.

El estudio constata el “profundo abatimiento, cercano ya a la angustia, en relación con la situación económica; la creciente inquietud ante el impacto de la misma sobre el tejido social; un paro juvenil al que se considera un “hecho irreparable” que “marcará para siempre” a las nuevas generaciones.

El estudio pone de manifiesto que la gestión del PSOE (contradictoria, vaciada ideológicamente, y con nefastos resultados de su gestión de la crisis) le incapacita para reconducir la situación. Las elecciones municipales y autonómicas han evidenciado el deseo ciudadano de mandarlos a hacer la trayectoria del desierto. Ojalá y sirva para que hagan una regeneración profunda y no uno mero rediseño de estrategia electoral.

Pero la investigación muestra a un PP que, arrastrado por la inercia en la que se haya atrapada la clase política, suscita el temor de que no sea capaz, tampoco, de aportar soluciones. Es evidente que la victoria la tienen al alcance. Pero no se deberían conformar con ganar sino que tendrían que aspirar a convencer.

La ilusión y la esperanza de los encuestados radica en una regeneración social y política capaz de plantear cambios profundos. De hacer realidad la responsabilidad social de las empresas, las Organizaciones,las Administraciones y los ciudadanos. Por el bien de todos es lo que el PP debería plantarse como objetivo. Y también UPyD, para atraer no solo votos de castigo a los otros sino también de apoyo a su proyecto propio.

Mi posición es que los cristianos no tenemos el monopolio de la regeneración. Pero pecaríamos de omisión si no contribuyéramos ¡y mucho! a hacerla realidad.
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