¡Caramba!

Ahora descubren los políticos catalanes que la mayoría de las prostitutas que trabajan en las calles y en los prostíbulos de Barcelona son traídas por las mafias engañadas, con la promesa de un digno trabajo y que están amenazadas de muerte ellas y sus familias en sus países de origen si no cumplen y “si no se portan bien”. Otra novedad, muchos columnistas, tertulianos, políticos y otras especies de hablantes y escribientes cuando se referían a estas esclavas del sexo utilizaban giros y eufemismos que desvirtuaban la simple y llana realidad. Seguramente lo hacían con buena voluntad pero, en el fondo, estaban disfrazando una realidad lacerante, vergonzosa y ayudando a mantenerla.
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