Ya los trágicos griegos gritaban contra los que, dejando de lado la azada, empezaban a utilizar el arado porque violaban la madre naturaleza. El hombre actual está haciendo verdaderas barbaridades que ponen en peligro muchas cosas y favorecen a unos cuantos. Pero de ahí a pensar que nuestros hijos no van a ser capaces de reaccionar y de reconducir las cosas cuando se vean con la soga al cuello es una simplicidad espantosa. ¿Alguien cree que en la acogida que algunos políticos españoles brindaron al norteamericano Gore no hay más intereses que el ecologismo y la defensa de la naturaleza? ¿Creerán de verdad sus seguidores ciegos que detrás de estos movimientos no hay intereses? A mi realmente lo que me asusta es el fanatismo, sea del pelaje que sea, y el orgullo de que es presa el hombre actual. Ni la catástrofe que dio al traste con los dinosaurios fue capaz de acabar con esto. De parte y otra, se hecha de menos una buena dosis de sentido común y de respeto a la madre naturaleza