El rey de Marruecos ha enviado un avión a buscar el cadáver de un niño muerto en un hospital madrileño. La acción en sí misma es maravillosa pero me temo que el monarca ha ensuciado la caridad y la piedad, las ha vulgarizado, ha hecho política con ellas. Ha utilizado la caridad, la piedad y la misericordia para mantener a su gente sometida, agradecida. El monarca hubiera podido enviar su avión sin publicidad, sin que su mano izquierda supiera lo que hacía su derecha. El rey de Marruecos es humano, demasiado humano aunque sus súbditos lo tengan por divino