Lecturas veraniegas

La lectura de libros clásicos es un buen antídoto contra el síndrome post vacacional. En la mayoría de los casos son obras geniales que recogen el genio de pueblos enteros. Nada ha contribuido tanto a enriquecer la vida y a atajar el salvajismo y la insensatez como las grandes creaciones literarias que, pasando todas las pruebas, llegan hasta nosotros robustecidas por aquellas culturas intermedias que las heredaron. Aunque los libros casi nunca resuelven los problemas sino que los crean, la lectura de un buen libro es como un diálogo con las gentes más honestas de los siglos pasados o presentes (R. Descartes) y "nada enseña tanto como la experiencia de las cosas actuales y una lectura continua de los antepasados" (Maquiavelo). Leer sin programas rígidos que, de no cumplirlos, nos podrían crear complejo de culpabilidad.
Volver arriba