Los críticos españoles, estoy seguro, no dicen lo que saben. Penélope Cruz (por el hecho de ser española) no se puede comparar con algunas de las actrices nominadas a los oscar que vienen de fallarse. El laberinto del fauno, como escribí aquí hace días, es una repetición de cosas mi l veces vistas (por lo que se refiere al laberinto) y una simplificación de la posguerra española que da escalofríos. Simplificaciones parecidas son las que dan origen a los fanatismo, a los sectarismos y a nuevas guerras. Es curioso como muchos de los críticos se desgañitan contra las simplificaciones que llegan alas pantallas desde EEUU. pero aplauden las que nacen entre nosotros. Se me escapa el por qué algunos críticos esperaban un oscar para DiCaprio. Antes de llevarse un oscar al mejor, DiCaprio tendrán que pasar muchos años y él aprender mucho. Hay mil secundarios que, cuando aparecen con él en la escena, se lo comen.