Velocidad ¿para qué?

Ayer me encontré con mi amigo Blas, el filósofo. Charlamos del tiempo, de política, de religión y, a propósito del AVE hizo estas reflexiones que me parecen muy interesantes: “La velocidad no significa siempre una ventaja si no se sabe adónde se quiere ir. Si vas al infierno, vale más que vayas despacio. La gente no piensa en lo que la máquina puede arrastrar consigo. Hay personas a las que el tiempo no les llega a nada y hay otras que no tienen nada que hacer en todo tiempo. Hay pesonas que la vida no les da para ver todo lo que quisieran, y hay otras que no tienen suficientes cosas que ver para llenar la vida.¿Quién entiende esto?". Blas terminó diciendo: "Voy a sentarme a verlo pasar".
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