Las cartas

Emma de “Madame Bovary” es la encarnación de “l´ennui”, el aburrimiento, el vacío existencial, urdimbre de “Las flores el mal” de Baudelaire. Las cartas de los amantes de Emma que Charles encuentra y lee después del entierro de Emma, su esposa, le dan la clave para entenderla. En  “Une vie de” Maupassant, las cartas de los amantes de su madre, que encuentra María después de la muerte de aquella, le dan la clave para comprenderse a sí misma al comprender quien ha sido su madre. En ambas novelas se siente un malestar inaprensible que cambia de apariencia como las nubes y forma remolinos como el viento, y dejan traslucir el conflicto entre la fe y la razón de la época. En ambas, las cartas dan la clave de lo que pasó. Por el contrario, en “Crónica de una muerte anunciada”, el montón de cartas que Angela Vicario había escrito a Boyardo San Román, y que él lleva sin abrir en un saco cuando la va a buscar, son la apertura de la vida futura. En "Pepita Jiménez" de Valera, las cartas son la fisura que nos permite entrar en el alma del narrador, protagonista a la vez.  y saber quién es y qué quiere. “Los motivos que nos llevan a releer, revisar o simplemente curiosear un libro, pueden ser muy variados. Hoy las nuevas tecnologías han sustituido a las cartas. De ahí que tantos estén tan interesados en fisgonear los teléfonos y ordenadores de su pareja", me dijo un amigo

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