El origen de muchos fascismos, de muchos absolutismos, de muchos fanatismos, de muchos fundamentalismos y de muchos nacionalismos es la simplificación de la realidad. Los políticos, máxime en campaña electoral, tienden a simplificarlo todo. “Yo y los míos somos los buenos; él y los suyos son los malos”. Los políticos olvidan que todo el mundo tiene dos aspectos, el oscuro y el luminoso. Los tienes tu, los tienen ellos, los tengo yo. Todos somos nuestro propio enemigo. Los políticos en campaña electoral nos piden que creamos en ellos porque ellos lo dicen. Los políticos quieren hacernos creer que las palabras en su boca son creadoras de realidad; tengo la sensación de estar asistiendo a la primea semana de la creación del mundo. “El comercio político funciona con cheques sin fondo” (V. Ferreira, Pensar).