Al presentar su renuncia por haber alcanzado la edad de jubilación José Vilaplana Blasco, un obispo ejemplar

José Vilaplana: Contra la violencia de género, educación del corazón
José Vilaplana: Contra la violencia de género, educación del corazón

"En un largo periodo de actividad y dedicación a la diócesis, le hemos visto trabajar con entusiasmo, cariño y una total entrega"

"Recién llegado se incardinó en las tradiciones onubenses, haciendo suyos todos esos motivos que el pueblo siente y vive en su religiosidad popular"

"Don José Vilaplana deja una profunda huella de ejemplo en estas tierra marineras y andaluzas que le acogieron y a las que él se entregó en cuerpo y alma"

(Huelva Información).- Se avecina la marcha de nuestro querido y entrañable obispo y pastor de la diócesis don José Vilaplana Blasco, al presentar su renuncia en cumplimiento de lo ordenado al llegar al límite de la edad establecida para la jubilación. Noticia triste para nosotros que en un largo periodo de actividad y dedicación a la diócesis, le hemos visto trabajar con entusiasmo, cariño y una total entrega.

Desde su llegada a Huelva se le ha definido como un obispo cercano a todos sus diocesanos. Recién llegado se incardinó en las tradiciones onubenses, haciendo suyos todos esos motivos que el pueblo siente y vive en su religiosidad popular.

En mis charlas con don José pude comprobar su noble corazón, su gran experiencia como sacerdote, su amabilidad y comprensión de cuantos temas tratábamos. Con sencillez, pero con profundidad de pensamiento nos marcaba siempre las líneas y camino más justos a seguir, así como la dimensión justa y exacta de las cosas y maneras de proceder.

No sabemos cuánto tiempo le queda entre nosotros, hasta que llegue el mandamiento de Roma, pero mientras tanto nuestro cariño para él, respeto y solidaridad con su obra será fiel y permanente testigo de nuestro afecto.

He tenido la dicha y el honor de haber colaborado muy directamente con la diócesis a través de todos los prelados que por ella pasaron. Ver nacer una diócesis es algo hermoso, lleno de ilusiones y también de trabajos con su corte de dificultades y problemas.

Vilaplana

Desde la envidiable capacidad organizativa de don Pedro Cantero, vivir la santidad hecha entrega y amor de García Lahiguera, que bendijo mi matrimonio, la inteligente obra de González Moralejo, la bondad y nobleza de Ignacio Noguer, hasta la presencia afectuosa, cercana, entregada a la diócesis, llenándola de vida espiritual y obras de carácter social, que evidencia la generosidad de su corazón, Huelva ha tenido la suerte y la dicha, como regalo de la providencia, de contar con unos obispos que sentaron cátedra para poner firmes pilares a nuestra provincia, en su caminar en la Historia, a la que un día llamaron la benjamina de las diócesis de España.

Particularmente siempre agradeceré a don José su presencia, recién llegado, al acto que en La Rábida celebra la Real Sociedad Colombina, donde puso de relieve el sentido evangelizador del Descubrimiento y la permanente defensa de los onubenses en este hecho transcendental en la historia de la humanidad.

Cuando escribí mi libro Caminos de Santidad sobre la obra de José Mª García Lahiguera, en Huelva, fue mi querido don José quien atendió mi ruego de prologar el libro, dándole con su palabra el valor y sentido en el recuerdo a un santo, camino ya de los altares, que un día le ordenara como sacerdote.

Don José Vilaplana deja una profunda huella de ejemplo en estas tierra marineras y andaluzas que le acogieron y a las que él se entregó en cuerpo y alma, siguiendo la voluntad de Dios, en el ejercicio de su sacerdocio.

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