Benedicto XVI podría subastar una obra de los Museos Vaticanos para luchar contra el hambre en el mundo

La impactante exclusiva la publica hoy el portal Atrio, citando fuentes bien documentadas, y cercanas a la Secretaría de Estado. De confirmarse (les reconozco que este post responde más al deseo de que la noticia sea cierta que de un conocimiento preciso de la cuestión, aunque sí que han llegado rumores vaticanos en este sentido), supondría una grandísima noticia, y colocaría a Benedicto XVI como uno de los grandes benefactores de la Humanidad. Y es que, al parecer, el Santo Padre se plantea subastar alguna pieza, de enorme valor económico, como gesto de solidaridad con el hambre en el mundo. En concreto, se habla de dos obras, que actualmente se encuentran en los Museos Vaticanos, y cuyo valor (aunque se nos antoja incalculable) podría girar en torno a los mil millones de dólares, lo que duplica el presupuesto anual de la FAO: “El torso de Belvedere” o “Laocoonte y sus hijos”.

Una primera señal de este proyecto sería la decisión del Papa de publicar el intercambio de correspondencia con Gordon Brown (ver Zenit del 26 de julio pasado), que ratifica la decisión de la Santa Sede de esforzarse “de acuerdo con su naturaleza específica y con los medios de que dispone, para que las necesidades de las poblaciones más pobres ocupen el centro de las negociaciones internacionales”.

Siempre en el contexto de lo extraoficial, las fuentes citadas por Atrio ofrecieron algunas precisiones sobre cómo se desarrollaría el proyecto:

- La noticia se podría hacer pública oficialmente con ocasión de la cumbre sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio que se celebrará el 25 de septiembre en Naciones Unidas, a la que se alude como muy importante en la correspondencia citada. Pero podría retrasarse para hacerla coincidir con el Mensaje por la Paz de la próxima Navidad o con la aparición de una nueva encíclica sobre la "cuestión social", actualmente en preparación.

- Será el mismo Pontífice quien se encargará de darla a conocer apelando para ello a las expresiones de su predecesor: “Ante los casos de necesidad, no se debe dar preferencia a los adornos superfluos de los templos y a los objetos preciosos del culto divino; al contrario, podría ser obligatorio enajenar estos bienes para dar pan, bebida, vestido y casa a quien carece de ello…” (Sollicitudo rei socialis, 31).

- Se encuentra muy avanzado el procedimiento que ha de seguirse para realizar la subasta y el acuerdo con los organismos de ONU que deberían canalizar la distribución de recursos obtenidos en esta acción, teniendo en cuenta tanto las necesidades urgentes de sobrevivencia como los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

- Los elementos ofrecidos en subasta, aunque sean comprados por particulares o empresas, deberán exponerse en museos o salas con accesibilidad igual o mayor a la que tienen ahora, porque los bienes artísticos de la humanidad son para el goce y la contemplación de la humanidad toda.



También está pendiente la decisión sobre cuáles serán los elementos puestos a subasta, pero se menciona alguna pieza de origen precristiano procedente de los museos vaticanos y con un alto valor simbólico -como “El torso de Belvedere” o “Laocoonte y sus hijos”- y algunos regalos ornamentales, recibidos por los papas, que hoy se encuentran literalmente amontonados en depósitos del Vaticano.

Con muy pocos elementos, un mínimo porcentaje del patrimonio de la Santa Sede, vendidos en subasta pública, podrían obtenerse unos 1.000 millones de dólares, suma que duplica aproximadamente al presupuesto anual de la FAO.

De todas formas, esta decisión se haría no con la intención de solucionar directamente el problema del hambre en el mundo, sino como un signo de alta repercusión mundial que pudiera ser imitado por otras instituciones y otros Estados. Desde luego, si se confirma la noticia, provocará una verdadera sensibilización internacional respecto a la miseria extrema en la que viven más de ochocientos millones de personas en el planeta.

baronrampante@hotmail.es
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