Deseos de Resurrección

Deseo que no te detengas frente al ruido, las dificultades, la ira o los avatares, tan humanos, tan llenos de vida, que la propia existencia nos va colocando como piedras en el camino. Tú puedes ir mucho más allá, hasta lo imposible. Hasta la utopía (qué mayor utopía que la de resucitar salvando a la Humanidad), hasta lo entrañable.
Deseo que cada sonrisa que salga de tus labios contenga el hálito y las ansias de todos los hombres y mujeres de la Tierra, que no cierres los ojos ante la injusticia, que no te canses de luchar. Deseo que tus manos se llenen de barro, de orgullo, de granos de sal... que no quede una playa sin conquistar. Deseo que jamás te canses de renacer, de volver a levantarte, de andar por encima de las aguas si es preciso porque hay muchas cosas todavía por hacer, y somos pocos y débiles. Pero podemos.
Deseo que puedas disfrutar del arte, de la música, de un buen libro junto a un café. Deseo para ti, para cada uno de los siete mil millones de hombres y mujeres que poblamos este loco mundo, la oportunidad para poder expresarnos, sentir, hablar, escuchar (qué falta nos hace escuchar), dejar que pase el tiempo y que nos rompa como la ola en el acantilado.
Deseo el que Amor de Dios impregne cada uno de tus latidos, cada brizna de oxígeno que llene tus pulmones, cada bostezo, cada grito, cada abrazo, cada instante que nos queda por vivir, que será eterno gracias a ti, y a mi, y a nosotros. Deseo que tu semilla inunde el mundo y lo pueble de gardenias y de esperanza. Porque nos hace falta la esperanza.
Deseo que tus deseos se hagan realidad. Y que trabajes para hacerlos vida, para hacerlos tuyos, para hacerlos míos, para hacerlos nuestros. Deseo, en fin, que el hombre nuevo que nace cada día, que cada amanecer resucita, seas tú, sea yo, seamos nosotros. Deseo que repitas la multiplicación del Universo. Que seas los brazos, las manos, las piernas, el corazón, la garganta del Dios que vive. Y que vivamos.
Porque Cristo vive, y está en tí. Y eso ya no es un deseo, sino una esperanzadora realidad. Feliz Pascua