Nadie está de más en la Iglesia

Benedicto XVI finaliza hoy su viaje a Francia. Siempre que se da una cita de estas características, los analistas suelen hablar de "viaje histórico", que marcará "un antes y un después" en la Iglesia del país en cuestión, así como en las relaciones con el Estado pertinente. Aun a fuerza de adolecer de originalidad, en esta ocasión dichas expresiones no son frases hechas, sino realidades a tener muy en cuenta.

En Francia, Benedicto XVI ha defendido el insustituible papel de la fe en la conformación de la sociedad europea, así como su vigencia en el siglo XXI. Ha sido muy claro respecto a la "laicidad positiva" y a la "coexistencia pacífica" entre la fe y la política. Hacia el interior de la Iglesia, además, ha reivindicado el papel de los sacerdotes, la búsqueda de la autenticidad y la urgencia de que la Iglesia pueda ser la "casa" de todos. Porque Dios no es propiedad de nadie. Y tampoco su hija la Iglesia.

"Tengo en cuenta las dificultades que encontráis -afirmaba el Santo Padre al referirse al primer aniversario del "Motu Proprio" que sancionó, de nuevo, las misas "tradicionales"-, pero no me cabe la menor duda de que podéis llegar, en un tiempo razonable, a soluciones satisfactorias para todos, para que la túnica inconsútil de Cristo no se desgarre todavía más". Hablando ya a un nivel global, Benedicto XVI continuaba: "Nadie está de más en la Iglesia. Todos, sin excepción, han de poder sentirse en ella 'como en su casa', y nunca rechazados. Dios, que ama a todos los hombres y no quiere que ninguno se pierda, nos confía esta misión haciéndonos Pastores de su grey. Sólo nos queda darle gracias por el honor y la confianza que Él nos otorga. Por tanto, esforcémonos por ser siempre servidores de la unidad".

Son infinitamente más las cosas que nos unen a los seguidores de Jesús que las que nos separan. Ojalá no dejemos caer en saco roto la exhortación de Benedicto XVI, y la hagamos presencia viva en nuestro caminar cotidiano: en el trabajo, la educación de nuestros hijos, el diálogo con otros seguidores de Jesús, la convivencia con la sociedad en la que nos ha tocado vivir. En definitiva, en esta parcela del Reino que nos ha tocado construir: "esforcémonos por ser siempre servidores de la unidad". Y, si no es mucho pedir, de frente, y con una sonrisa. Que el ceño fruncido hace feo. Y creer es algo muy hermoso.

baronrampante@hotmail.es
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