Las ONG católicas exigen al G8 un compromiso efectivo contra la pobreza

El encuentro que los líderes de Francia, Gran Bretaña, Estados Unidos, Alemania, Italia, Japón y Rusia mantendrán, del 8 al 10 julio, en la ciudad italiana de L’Aquila va a ser, a juicio de estas organizaciones, “decisivo para probar que la reunión anual no es algo caduco”.
El encuentro se produce en un año muy crítico para el desarrollo internacional, porque la crisis económica global amenaza con echar por tierra lo conseguido en la lucha para reducir la pobreza en la última década. Como consecuencia, a la cifra de pobres podrían unirse otros cien millones de personas.
Además, Caritas Internationalis y CIDSE aseguran que negociaciones sobre el cambio climático no están progresando adecuadamente para conseguir un acuerdo suficiente que pueda ser ratificado en diciembre en Copenhague.
El G8 necesita reafirmarse en sus compromisos para alcanzar un acuerdo en sus objetivos de ayuda al desarrollo y dedicarse a establecer un calendario que muestre qué es lo que piensan hacer para alcanzar sus objetivos. Aunque no hay demasiadas esperanzas porque los países del G8 han suspendido sus ayudas (sobre todo Italia y Francia), poniendo la crisis como excusa. Sin embargo, los gastos militares mundiales se han incrementado hasta 1,4 billones de dólares en 2008 y se han dedicado 8,7 billones a rescatar a los bancos de la crisis.
La Secretaria General de Caritas Internationalis Lesley Anne Knight ha dicho que si el G8 quiere mantener su credibilidad después de la reunión, debería retomar las promesas rotas del pasado.
“Recortar las ayudas al desarrollo, mientras se conceden billones al sistema financiero para evitar la bancarrota, es como robar a los pobres para alimentar a los ricos”, afirma. “Si el G8 falla otra vez, habrá demostrado ser irrelevante”.
Por su parte, el Secretario general de CIDSE Bernd Nilles asegura, que los países del G8 han fracasado en su compromiso de recortar las emisiones de gases contaminantes para evitar los peligros del cambio climático. También acusa a estas naciones de haber fracasado en proporcionar a los países en desarrollo la ayuda necesaria para adaptarse a los impactos que el cambio climático pueda tener sobre ellos. “Parecen estar jugando, mientras Roma se quema”, afirma Nilles.
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PD: me pillan ustedes de retiro "espiritual", o algo así. El lunes regresaremos en plenitud de facultades... esperamos