Rajoy, Zapatero y las elecciones episcopales


Lunes 3 de marzo. Diez de la noche. Los dos principales candidatos a la presidencia del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, celebran el partido de vuelta en este curioso debate en el que se pacta hasta la marca del agua mineral que beben. A esa misma hora, los obispos españoles ya habrán realizado su votación de sondeo, y sabrán, al 99 por ciento, quién será su presidente para el próximo trienio. Para desgracia de muchos obispos, y después de semanas de silencio, la "cuestión religiosa" volverá a estar en el tapete de la política, esta vez a pocos días de la cita electoral.

Según han confirmado a este barón desde ambas formaciones, las relaciones con la Iglesia aparecerán en ese debate. En realidad, se trata de una de las grandes incógnitas del mismo, toda vez que Rajoy y Zapatero apenas tendrán tiempo de valorar, junto a sus asesores, las palabras que esa misma mañana formulará Ricardo Blázquez en su discurso de apertura, a las que seguirá un breve parlamento del Nuncio de Su Santidad, Manuel Monteiro de Castro. Unas palabras que, ya lo adelantamos desde estas ramas, darán -y mucho- que hablar.
Desde el PP se espera que las elecciones al Episcopado no sean utilizadas por el PSOE para recabar el voto de los indecisos y los más jóvenes. Por su parte, el Partido Socialista, que en las últimas semanas ha hecho desaparecer el conflicto Iglesia-Gobierno en sus mítines (como si nunca hubiera habido problema alguno con la Conferencia Episcopal), podría utilizar para su beneficio cualquier palabra más alta que otra, o incluso el llamamiento a la "moderación" que, como adelantamos hace unos días, ha realizado la Santa Sede.

En el otro lado, existe el temor a que Zapatero vuelva a identificar al PP con el sector "duro" del Episcopado, entre otras cosas porque Rajoy no puede sacudirse esa imagen sin que suponga un menosprecio a muchos votantes católicos. Los socialistas, que a lo largo de la campaña han evitado tensar aún más la cuerda con la Conferencia Episcopal, están a la espera de conocer, de primera mano, quién es el candidato con más votos para presidir el Episcopado, antes de decidir si -como se comprometieron ante altas instancias- evitan reabrir la "guerra religiosa" o si, por el contrario, vuelven a sacar del baúl el eterno conflicto, tan español, entre clericales y anticlericales.

Sea como fuere, lo cierto es que la Iglesia está en campaña electoral. Ad intra, pero también, y sobre todo, ad extra. Veremos si todos toman nota.
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