¿Quién se acuerda de los profesores de Religión?

El ejemplo de un docente, y todos hemos tenido experiencias positivas o negativas a este respecto, es fundamental a la hora de configurar nuestra personalidad. Lamentablemente, los profesores han sido "condenados" por los padres a convertirse en personajes sin autoridad, y las distintas administraciones han arrinconado su vocación en compartimentos estanco. Si no dignificamos la función del docente, estamos condenando a muerte el sistema educativo. Y a nuestros propios hijos.
Digo todo esto antes de traer a esta bitácora el mensaje que los delegados de Enseñanza de las diócesis andaluzas han hecho público este fin de semana. Como seguramente sabéis, la situación de la clase de Religión en Andalucía es absolutamente denigrante. Tengo la suerte de pasar unos días en Huelva, y he comprobado de primera mano (llevando a los sobrinos al colegio) cómo en los horarios docentes, la clase de Religión se ha visto arrinconada. Y, por ende, la figura del profesor.
Por eso, y por indicación de los buenos amigos que tenemos en el Episcopado andaluz, os ofrecemos el comunicado de los responsables educativos de la Iglesia del Sur de España. Sólo una petición más: sean de Religión, o de cualquier otra materia (incluída Ciudadanía), por favor: fiémonos de los profesores de nuestros hijos. En caso contrario, contribuiremos a tirar por los suelos buena parte de su educación. Al tiempo.
En la reunión de delegados diocesanos de Enseñanza de Andalucía, presidida por Mons. D. Antonio Dorado Soto, celebrada en Antequera el 13 de septiembre de 2008, ante la problemática surgida por la drástica reducción horaria del profesorado de enseñanza de Religión Católica de Secundaria y las graves consecuencias que de ella se derivan, se acordó enviar el siguiente comunicado a la opinión pública:
1. Nos sentimos muy preocupados por la situación creada que tanto afecta a la naturaleza de la enseñanza de la religión católica.
2. Estamos estudiando con urgencia este asunto para favorecer el diálogo abierto con los organismos pertinentes.
3. Manifestamos nuestra inquietud ante la situación social, laboral, familiar, etc. tan precaria en que queda buena parte del profesorado de Religión Católica.
4. Lamentamos que, según nuestras informaciones, en Andalucía no se esté resolviendo este asunto como en otras comunidades autónomas que, dentro de la legalidad vigente, lo han hecho favorablemente hacia la asignatura y su profesorado.
5. Agradecemos a los sindicatos y representantes del profesorado la aportación que están haciendo para la solución de esta problemática.
6. Esperamos de la Administración educativa de la Junta de Andalucía la resolución favorable de este problema que tanto puede afectar a la impartición y desarrollo adecuados de la enseñanza religiosa que es una materia fundamental.
baronrampante@hotmail.es