Resultados interesantes los que arrojan las municipales y autonómicas de ayer. Tres puntos más de participación (y medio punto más de voto en blanco), con lo que se desactiva la idea de que la marea humana desplegada (y que seguirá, al menos, una semana más) en distintos lugares del país iba a generar una abstención masiva.
La llamada al voto responsable, esta vez, parece que ha funcionado. Una mala, malísima noticia: la
entrada de Bildu en las instituciones, como fuerza con más concejales en Euskadi. El tiempo dirá si tenemos o no que lamenta la decisión del TC. Y varias sorpresas agradables. Por un lado, el
crecimiento de IU y UpD, lo que nos da esperanza de que, en las próximas generales, podamos abrir una brecha al bipartidismo que se había adueñado -cual liga BBVA- de nuestra vida política. Por otro lado, la
ausencia total de incidentes.
Los ciudadanos nos sentimos responsables de nuestro futuro, y protestamos en la calle, votamos y seguiremos exigiendo reformas y soluciones. Muchos amigos se muestran apesadumbrados por el resultado, pero la democracia también es esto. Votar y aceptar el resultado de las urnas.
Alegrarnos por el hecho de poder elegir nuestro futuro... y seguir pugnando, en las urnas, en la calle y en el compromiso personal y público, por continuar cambiando la realidad.
Los miles de concentrados en Sol y otras plazas, y los millones de ciudadanos que votaron ayer, nos han demostrado que es posible. Más allá de quien venza o gobierne: la democracia funciona. Aunque haya que cambiar muchas cosas, desde dentro.
Enhorabuena a todos.
baronrampante@hotmail.es