Los dos enfados de Juan Pablo II

Lo contaba ayer quien fuera secretario personal de Juan Pablo II, Stanislaw Dziwisz, durante la vigilia previa a su beatificación. Wojtyla "se enfadó de verdad tan sólo en dos ocasiones" que fueron "en Agrigento, cuando habló contra la mafia" y en "ése ángelus en el que pidió que no comenzara la guerra en Irak" en el año 2003.

Dziwisz ha destacado que "nunca se enfadó contra el hombre" aunque ha subrayado que cuando habló contra la guerra en Irak, el Papa estaba convencido de que "la guerra no resuelve nada" y ha destacado que "realmente ha sido así, porque la guerra continúa".

Respecto a la alusión a la mafia que hizo Juan Pablo II en la provincia italiana de Agrigento en los años 80 contra la mafia, el cardenal Dziwisz ha reconocido que "todos se asustaron ante ésas palabras" del Papa.

Quien más cerca estuvo de él, quien mejor le conoció, sólo le vio dos veces enfadado. Como Jesús, ante los mercaderes del templo. Pero lo estuvo, y a voz en grito. Ése es uno de los grandes ejemplos de Juan Pablo II, se esté o no de acuerdo con él: la viveza, la pasión con la que vivió, padeció y murió, con las que defendió aquello en lo que creía. Hoy los gritos vendrán de las gargantas de miles de peregrinos, jaleando su beatificación. Y, al menos en Roma, habrá pocos enfadados con Juan Pablo II.

baronrampante@hotmail.es
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