Marx y la dialéctica
Marx coincide con San Pablo en la intuición del mal: que el pecado y la injusticia forman una estructura orgánica omnicomprensiva y omniprevalente. Pablo llama Kosmos a esa totalidad, Marx la llama capitalismo.
Pero si el marxismo no reconoce que el capitalismo es extremar y ahondar en la opresión que ya le era inherente desde los tiempos bíblicos a la civilización humana, está negando la dialéctica (ciencia filosófica que se ocupa del raciocinio y sus leyes en la investigación de la verdad) y atribuyendo el nacimiento del capitalismo a causas exteriores, lo mismo que lo haría la metafísica.
En el manifiesto comunista Marx mismo afirma:
La sociedad burguesa moderna, salida del desplome de la sociedad feudal, no ha abolido las oposiciones de clases. Sólo ha puesto nuevas clases, nuevas condiciones de opresión, nuevas formas de lucha, en lugar de las antiguas(Sobre la contradicción, en Cuatro tesis filosóficas. Buenos Aires 1969, 84; Ausgewählte Schriften. München 1962, 806).
Contra los legitimistas o promotores del "socialismo feudal" Marx argumenta así:
Cuando los feudales demuestran que su manera de explotación no se parecía a la explotación burguesa, olvidan simplemente que ellos explotaban en condiciones y circunstancias del todo diferentes y hoy caducadas. Cuando demuestran que bajo su régimen el proletariado moderno no existía, olvidan simplemente que la burguesía moderna fue un necesario rebrote del orden social feudal(Ib., 830).
Que la estructuración "civilizatoria" de la opresión no remonta solamente al orden medieval, es la tesis de Marx ya al principio del Manifiesto: "La historia de toda sociedad hasta hoy sida es la historia de los antagonismos de clases"Ib.,830). Es, pues, puro dogmatismo mecanicista, propio de la "concepción" del mundo" y no del pensamiento dialéctico, el afirmar que antes del capitalismo no era posible descubrir la organización totalitaria de la civilización humana en lo que se refiere a la opresión.
Y por tanto el determinismo de la historia misma le deparaba a Marx el mérito de tal descubrimiento; lo que ese dogma quiere es absolutizar adialécticamente el factor económico, pero tropieza con el origen de la acumulación primitiva del capital en unas cuantas manos, sin la cual el sistema capitalista como tal no pudo empezar.
Como dice muy bien Calvez, "una vez adquirido el capital, la explotación se lleva a cabo de conformidad con un mecanismo establecido. Pero para la adquisición del primer capital hay que poner a punto el mecanismo.¿En nombre de qué se hace, sino por una voluntad de poder personal que al tomar apoyo en el desarrollo de fuerzas productivas nuevas, no por ello deja de constituir una elección que no estaba determinada?"
La posibilidad de extorsionar la plusvalía estaba dada en el hecho llamado mercancía, en el hecho de la economía mercantil y en el dinero, pero de la posibilidad a la decisión de aprovechar esa posibilidad hay mucha distancia. Las palabras mismas de Marx excluyen el determinismo económico de sus adialécticos seguidores:
En Los anales de la historia real han sido conquista
el esclavecimiento, la rapiña a mano armada, la ley
de la fuerza bruta, las que han triunfado siempre. En
los manuales beatos de economía política, por el
contrario, es el idilio el que ha reinado siempre. Al
decir de ellos, nunca hubo, exceptuando el año en
curso, otro medio de enrequecimiento que el trabajo y
el derecho. En realidad los métodos de la acumulación
primitiva son todo lo que se quiera menos materia de
idilio. (El capital III. Mexico 1968).
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