Carta a un político 19 (Regalo de Reyes)
"Evangelio político"
No creo, querido amigo, que seas de esos que dicen "ya están los curas metiéndose donde no les corresponde", en política en este caso. Yo les diría a los que piensan así "perdónales, Padre, porque no saben lo que hacen", ni lo que dicen.
Insistiendo en el tema, ya iniciado otro día, de la presencia de los cristianos en los partidos políticos, para colaborar en la configuración de una sociedad justa y democrática, te recuerdo que es un imperativo evangélico. Y quiero que sepas que ha sido el mayor teólogo de confesión cristiana protestante, Karl Barth, el que lo ha visto así.
Él es pionero en el anuncio del "evangelio político", sin embargo se opuso a la existencia de partidos políticos confesionales. Piensa que perjudican a la comunidad cristiana, porque cuando esta acepta ser representada por un partido propio, deja de ser la sal política que debiera ser para la ciudad. No obstante, afirma que una comunidad que se opone al sermón político no es adulta. (Karl Barth, Comunidad cristiana y comunidad civil, SelTeol 38, 1971).
Al contrario de lo que sucede en los países islámicos, en Occidente hay separación entre Estado o política y religión. El Estado, en contra de lo que piensan muchos obispos, ha de ser laico, lo que no significa que tenga que ser ateo, sino sólo nacional, es decir, regido por las leyes de la nación sin ingerencia de la Iglesia en ellas. Hay que evitar cualquier pretensión de predominio particular en él, sea de tipo religioso u otro cualquiera, de lo contrario sería una fuente de conflictos.
Como sabes bien, el Estado vigente en Occidente es laico y han desaparecido las guerras de religión de la Edad Media. En este mundo secularizado occidental no se concibe atribuir a Dios lo que se le atribuye aún en la cultura conservadora islámica: la solución de los problemas del mundo llamando a la guerra santa. Ese Dios no existe y no ha existido nunca. La religión más elemental niega esa idea de Dios; es el hombre quien está llamado desde siempre a resolver los problemas.
Así se dice en el relato bíblico de la creación, una vez creadas las cosas, Dios encarga al hombre y a la mujer que actúen con autonomia sobre ellas. Dios está al margen de todo eso que le atribuye la religión integrista, negándose a aceptar la autonomía del mundo y su secularización. No se quiere entender que el primer acto de secularización se dió en la encarnación de Jesucristo en el mundo. Esto no lo ha admitido aún el Islam, al menos en los sectores más conservadores.
Tampoco lo aceptan algunas confesiones cristianas inconscientes de que con esa actitud se oponen a los planes de Dios sobre el mundo. En España un sector del episcopado se opone a ciertos avances del Concilio Vaticano II, como la libertad que reconoce al Estado para legislar sin necesidad de someterse a la legislación eclesiástica. Tú estás bien informado de la resistencia de algunos obispos a la asignatura Eduación para la ciudadanía, Ley del aborto regulado, Matrimonio gay etc...
La secularidad es un valor en alza que hay que fomentar porque, en contra de lo que creen los eclesiásticos conservadores, está beneficiando al cristianismo, despojándole de los mitos que se han acumulado sobre él a lo largo de la historia.
Volviendo al fundamentalismo islámico, te recuerdo que en 2002 La Unión Europea y los países islámicos estuvieron reunidos en Estambul buscando la fórmula para erradicar las causas del terrorismo, como la pobreza, las injusticias sociales o el fanatismo.
Por ambas partes se veía que un choque de civilizaciones en este momento arrastraría al mundo a una guerra de proporciones gigantescas. Además, el dialogo entre el Islam y Europa es al menos posible, porque tienen mucho en común. El uso de las armas no es el mejor camino para que se instale de una vez la paz en el mundo.
Hoy en el título del articulo figura el añadido "Regalo de Reyes", queriendo significar que este sería el mejor regalo que deberíamos recibir los ciudadanos adultos y, particularmente, los cristianos. Implicarse en la transformación de la sociedad haciéndola más justa y solidaria, es una exigencia del "evangelio político"; eso es construir el Reino de Dios entre nosotros.
Hasta el próximo viernes, te espero.