Diálogo entre teólogos II


Evangelizar liberadoramente


¿La llamada a la libertad, ¿no lleva al cristiano a chocar necesariamente con los poderes del Estado?

Del Estado en cuanto tal, no. Porque el Estado puede ser instrumento de una clase dominante, pero también un instrumento de los pobres. Sí que lleva a chocar con el Estado cuando se convierte en agente ejecutivo de la voluntad de los poderosos.

Los Estados cuando necesitan convencer a la gente, tienen la televisión y los grandes periódicos. Estos tratan de explicar que no hay salida, hay que aceptar la situación tal como es. Los discursos son bonitos, muy prometedores, se va a mejorar, dicen, "voten por mí que soy el mejor".
Pero, ¿qué es lo que van a hacer en concreto, qué medidas reales van a tomar? ¿Y cómo lo hacen? ¡Metiendo a todos en la cárcel (dos millones en Estados Unidos, miles y miles en otros países)?...

¿No resulta utópica esta lucha por la libertad en una sociedad como la nuestra?.

Bastante, pues hoy estamos bajo la dictadura de unas 300 empresas multinacionales que tienen el poder verdadero. Y los gobiernos tienen que mantenerse dentro de esta línea y controlan todos los medios de comunicación, periódicos, radio, televisión. Todo lo tienen controlado. Un poder así no necesita más poder militar hoy en día.

¿Cree que la Iglesia puede asumir en esta sociedad la defensa de los derechos humanos, más en concreto el derecho a la libertad de expresión?

Sí, si se atiene a su misión. Ella puede oponerse, denunciar, juntar fuerzas para disolver todo el sistema financiero, de los medios de comunicación que divulgan como algo normal la ideología capitalista.

Los niños aprenden a ser capitalistas, viendo todo lo que la televisión muestra, toda esa idea de que la felicidad consiste en comprar más y gastar más. llegan, por ejemplo, las fiestas de Navidad y Pascua y ¿qué es lo que ven? Las fiestas de los árboles y los huevos. nada que tenga que ver apenas con el cristianismo. Hay todo un poder que enseña una ideología con mucha fuerza, de tal modo que ninguna crítica es posible porque controlan todo.

¿Considera a la Iglesia en condiciones para esa tarea cuando el capitalismo parece convertirse para ella en algo conveniente?

Ese es el problema. está claro que el Opus y los Legionarios de Cristo con el poder que tienen son supercapitalistas. El libro "Camino" del Opus es el manual del perfecto capitalismo, con su individualismo radical y con la voluntad de poder, de ser el primero, el mejor. Pura ideología capitalista.

Entonces, si la jerarquía está dominada por el capitalismo, ¿quién puede cambiar ese rumbo? poque los fieles no eligen a los obispos.

Al final todo poder crea escándalo y llega un momento...Los legionarios de Cristo están ya golpeados.

¿Van a ser entonces los escándalos los que
provoquen los cambios en la Iglesia?


Son los que van a provocar la destrucción de ese poder. Todos los poderes en un momento dado se encuentran tan deshumanizados y escandalosos que acaban por mostrar todo lo que ocultan.

Creo que la jerarquía no manda. Mandan otros desde un poder oculto, pero viene un momento en que aparece lo que son. Los obispos obedecen, no mandan nunca, obedecen y escuchan lo que les viene de Roma.

¿No cree que todo esto está provocando un gran desconcierto en mucha gente?

Ha habido situaciones anteriores semejantes a esta. Recuerdo que Pío XII condenó a todos los teólogos importantes, a los movimientos sociales importantes. Nos desconcertó. El P. Liber, jesuita, profesor de historia en la Gregoriana y confesor del papa decía: "Hoy la situación de la Iglesia Católica es igual a un castillo medieval, cercado de agua, levantaron el puente y tiraron las llaves al agua. Ya no hay maneras de salir. O sea, la Iglesia está cortada del mundo, no tiene ninguna posibilidad de entrar" (en él).

Después vino Juan XXIII y todos los que habían sido perseguidos, de repente son las lumbreras en el Concilio y todas las prohibiciones se levantan. (Uno de los condenados fue el dominico Yves Congar, aquien Juan XXIII puso al frente de todos los teólogos que participaron en el Concilio Vaticano II). Así renació la esperanza. No hay, pues, que perturbarse. Algo vendrá, no se sabe qué, pero algo siempre pasa.
(Éxodo nº108
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