III. (Los aspectos recientes más importantes de la cuestión social
(Cont., viene del día 24)
(Necesidad de una política
económica agraria
(131) Ahora bien, para conseguir un desarrollo proporcionado entre los distintos sectores de la economía
es imprescindible una cuidadosa política económica en materia agrícola por parte de las autoridades públicas, política económica que ha de atender a los siguientes capítulos: imposición fiscal, crédito, seguros sociales, precios, promoción de industrias complementarias y el perfeccionamiento de la estructura de la empresa agrícola.
(1.º Imposición fiscal)
(132) Por lo que se refiere a los impuestos, la exigencia fundamental de todo sistema tributario justo y equitativo es que las cargas se adapten a la capacidad económica de los ciudadanos.
(133) Ahora bien, en la regulación de los tributos de los trabajadores, el bien común exige que las autoridades tengan presente el hecho de que los ingresos económicos del sector agrícola se realizan con mayor lentitud y mayores riesgos, y, por tanto, es más difícil obtener los capitales indispensables para el aumento de estos ingresos.
(2.º Capitales a conveniente interés)
(134) De lo dicho se deriva una consecuencia: la de que los propietarios del capital prefieren colocarlo en otros negocios antes que en la agricultura. Por esta razón, los agricultores no pueden pagar inereses elevados. Mas aún, ni siquiera pueden pagar, por lo regular, los intereses normales del mercado, para procurarse los capitales que necesitan el desarrollo y funcionamiento normal de sus empresas.
Se precisa, por tanto, por razones de bien común, establecer una especial política crediticia para la agricultura y crear además instituciones de crédito que aseguren a los agricultores los capitales a un tipo de interés asequible.
(3.º Seguros sociales y seguridad social)
(135) Es necesario también que en la agricultura se implanten dos sistemas de seguros: el primero, relativo a los productos agrícolas, y el segundo, referente a los propios agricultores y a sus respectivas familias.
Porque, como es sabido la renta per cápita del sector agrícola es generalmente inferior a la renta per cápita de los sectores de la industria y de los servicios, y, por esto, no parece ajustado a las normas de la justicia social y de la equidad implantar seguros sociales o de seguridad social en los que el trato dado a los agricultores sea sustancilmente inferior al que se garantiza a los trabajadores de la industria y de los servicios.
Las garantías aseguradoras que la política social establece en general, no deben presentar diferencias notables entre sí, sea el que sea el sector económico donde el ciudadano trabaja o de cuyos ingresos vive.
(136) Por otra parte, como los sistemas de los seguros sociales y de seguridad social pueden contribuir eficazmente a una justa y equitativa redistribución de la renta total de la comunidad política, deben, por ello mismo, considerarse como vía adecuada para reducir las diferencias entre las distintas categorías de ciudadanos.
---Ver Ocho grandes mensajes, BAC 1974
PD. Los pequeños agricultores deberían tomar buena nota de todos sus derechos, para reivindicarlos, según los expone el Papa Juan XXIII.