Evangelizar Europa hoy

Fotografía de Bonhoeffer
en la portada del libro
Cristianismo y Secularidad de
Francisco Margallo Bazago
Decíamos el último día que la esperanza activa en la edificación de un mundo nuevo al servicio de todos los hombres, lo llama Metz esperanza crucificada en la que se conjugan a la vez la afirmación y la superación del mundo, por eso su símbolo es la cruz.
Pues bien, este padecimiento a la fe le viene dado de su encarnación en el acontecimiento histórico, es decir, en el sí de Dios al hombre en Jesucristo, sacramento de todo lo humano (2 Cor 19ss). Este sí de Dios obliga a la fe a implicarse en toda la problemática humana, si no quiere ser irrelevante. La gesta de Abraham, padre de nuestra fe, sacado de su casa para llevar una vida errante es el símbolo de este peregrinar de la fe en el mundo.
Por consiguiente, el desprecio del mundo exigido por la espiritualidad medieval ha sido abolido por el Concilio en la Constitución pastoral Gaudium et Spes. Tampoco se avienen con el espíritu y la letra del documento citado las nuevas formas de espiritualidad personalista e in-
timista a que he aludido ya en otro momento por alejarse
de la realidad social y porque están provoando la ruptu-
ra con el mundo que el Concilio ha querido restaurar.
A lo sumo dan su apoyo a los valores morales fundamentales, pero están al margen de la política diaria. La primacia en ellos la tiene con creces el valor religioso y celebrativo de la comunidad (G. Remmer "Momentos de despertar religioso y praxis política", Conc. 89, 1973). Pero Dios sigue revelándose, más que en el templo en la historia que viven los hombres en el día a día.
En contraposicíon a estos grupos, se aboga por la mística profética y evangélica, las dos muy comprometidad en la hitoria humana. En la espiritualidad profética se ensamblan la espiritualidad contemplativa y la acción. Moisés habla con Dios cara a cara como un contemplativo (Ex 3, 11), pero también libera al pueblo de la opresión (Ex 3, 7-10). Elías escucha a Dios en la montaña (1 Re 9-13, pero se enfrentó al rey Acab por la injusticia cometida con el pobre Nabot (1 Re 21, 1-23).
María después de la experiencia sagrada de la anunciación (Lc 1, 26-38), no se evadió en éxtasis, sino que se apresuró a servir a Isabel en apuros (Lc 1, 39-45). Jesús no se retiró al monasterio de Qumrám, sino que conti-
nuó la tradición profética y en su compromiso por la justicia y la verdad corre la suerte de un esclavo en la muerte de cruz. Mística que encarnó la teología del barroco español que no es evasiva (F. Urbina, "Movimien-
tos de despertar religioso y discernimiento cristiano de espíritus" (Conc nº 89, 1973).
3º Tener a los pobres como punto de mira
La nueva evangelización tiene hoy una fuente de inspiración inagotable en la teología de la liberación. En ella la reflexión se hace desde los pobres y para ellos, porque en los pobres y oprimidos se hace presente elJesús que salva. Una realidad esencial que la teología y la evangelización clasica no han tenido en cuenta en la medida debida. Consecuentemente tampoco la vericación de la teología ni la evangelización se pueden situar en el rico occidente, sino en el lugar de las mayorías empobrecidas a las que debe anunciarse prioritariamente la salvación:
"La totalidad de de la revelación sólo dará plenamente de sí cuando se la ponga frente a la realidad de aquellos -no meramente del concepto- a quienes va dirigida privilegiadamente". Para que la fuerza del mensaje alcance su objetivo, necesita estar en relación inmediata, teórica y practicamente con los pobres. Este es el camino de la fe (I. Ellacuría,Tesis sobre posibilidad, necesidad y sentido de la teología latinoamericana de liberación", en A. Vargas Machuca, Teología y mundo contemporáneo. Homenaje a Karl Rahner, Madrid 1975).