Jueves Santo

EN LA MISMA MESA



En este día de Jueves Santo, en que revivimos el proceso seguido contra Jesús, quiero desmentir la acusación de los que dicen que el cristianismo aísla a sus adeptos de la problemática de la humanidad en lugar de interesarse por ella.

En esta conmemoración de la institución de la eucaristía se hace necesario repetir que no es coherente la Santa Cena de Cristo sin que haya una condena del desamor que envuelve hoy al Mundo. Silenciarlo sería complicidad dolosa. El profeta, que no puede faltar nunca en la eucaristía cristiana, es la voz de los que no tienen voz, porque hasta eso se les ha arrebatado. Él está presto a denunciar toda suerte de injusticias y atropellos que se cometen contra los más débiles.

Igualmante el profeta denuncia a los cristianos el fetichismo de una fe sin compromiso en la sociedad para transformarla. A primera vista éste puede parecer un destructor, y por eso frecuentemente se le ha echado del templo, sin embargo, es todo lo contrario: su afán es proclamar la verdad en todas las cosas, exaltarlas hasta su mayor plenitud.
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"Los pueblos hambrientos interpelan hoy, con acento dramático, a pueblos opulentos. La Iglesia sufre ante esta crisis de angustia y llama a todos para que respondan con amor al llamamiento de sus hermanos" (Pablo VI Populorun Progressio 3 )
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El Redentor, para calmar el hambre de los multitudes, multiplica más de una vez el pan milagrosamente. Con este pan dado como alimento del cuerpo quiso significar de antemano aquel alimento celestial de las almas que había de entregar a los hombres en la víspera de su pasión./strong>(Juan XXIII, Mater et Magistra, 4 y 5).
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En la Pasión de la Patria Grande

Quema de viento y pueblo


Primero sea el pan
después la libertad.
(La libertad con hambre
es una flor encima de un cadáver
).

Donde hay pan,
allí está Dios

"El arroz es el cielo",
dice el poeta de Asia.

La tierra
es un plato
gigantesco
de arroz
un pan inmenso y nuestro,
para el hambre de todos.
Dios se hace Pan,
trabajo,
para el pobre
Dice el profeta Ghandi


La Biblia es un menú de Pan fraterno.
Jesús es el Pan vivo.

El universo es nuestra mesa, hermanos.
Las masas tienen hambre,
y este Pan
en su carne
destrozada en la lucha
vencedora en la muerte.

Somos familia en la fracción del pan.Sólo al partir el pan,
podrán reconocernos.
Seamos pan, hermanos.

Danos, oh Padre, el pan de cada día:
el arroz o el maíz o la tortilla,
¡el pan del Tercer Mundo!

Y ponemos también
delante de tus ojos creadores,
delante de los nuestros, absortos por el miedo,
el mecanismo tricontinental
de la pobreza libre
que contempla
y lucha en la esperanza...

"El amanecer
dejó de ser
una tentación".

Para ser una opción
y un largo desafío
de todo sueño humano.
Dejó de ser apenas mío
para ser nuestro, hermano.

Que el Pueblo tenga en sus manos
el Pan de la Eucaristía,
puesto que el pueblo hace el pan.
La tierra y su esposo, el Hombre,
produzcan la Eucaristía,
culto vivo del Dios vivo.

La sangre derramada
es una voz
que se recoge, viva,
en la carne del Pueblo
que es la tierra.

Su Sepulcro vacío,
nuestros sepulcros llenos
de pueblo masacrado,
¡anuncian la Mañana!

Quiero plantar
en esta Amazonía
mi libre grito humano,
mi protestante fe liberadora,
la derramada antorcha de mi sangre.

Yo sé que la semilla
será un día cosecha convocada.

Pedro Casaldáliga
Al acecho del Reino (CEL, 3-12)
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