7 Mujeres en el Poder Judicial
Con la tenacidad milenaria que las caracteriza, las mujeres se van acercando a la meta soñada: la igualdad jurídica y social con los hombres. No obstante, quedan aún resabios machistas que se resisten a aceptar la realidad y eso explica que sean siete frente a trece hombres las que formen parte del Poder Judicial.
En cambio, en el Gobierno de la nación se ha logrado la igualdad entre hombres y mujeres
La discriminación secular que ha padecido la mujer en todo el mundo se debe a la creencia de que la mujer ha venido al mundo, para estarse en casa con una moral llena de prohibiciones. Sin embargo, ella ha sido toda su vida la labradora de los sentimientos muchas veces salvajes del hombre, que con paciencia y entrega ha ido domesticando.
Hoy vemos claro las muchas cualidades que hablan de la valía de la mujer y de su superioridad respecto al hombre:es más tabajadora, más responsable, se adapta mejor que el hombre al destino impuesto y reacciona con más acierto que él ante caulquier imprevisto.
Por todos estos motivos el movimiento feminista viene reivindicando hace muchos años la igualdad entre el hombre y la mujer.
La sociedad ha de ser consciente de que ella misma sufre una grave mutilación, cuando se discrimina a las mujeres. Y debe saber que invertir para promocionar a la mujer es invertir en desarrollo humano, sobre todo en los países del Tercer Mundo donde las discriminación es mayor.
Toda mujer, por pura lógica debería ser feminista, porque más allá de las cosas absurdas que se les atribuyen las feministas reclaman algo muy humano y natural, como es no tener que estar supeditada al hombre en todo.
Un hombre muy antiguo, Pablo de Tarso, se hizo eco del problema en su tiempo y estaba de acuerdo con esta aspiración de la mujer. Así lo expresa en una frase lapidaria que ha dado la vuelta al mundo: "Ya no hay varón ni hembra, pues todos sois uno en Cristo Jesús" (Gal 3, 28).
Luego le han atribuido frases que están en contradicción con ésta, pero en realidad no son suyas sino de sus detractores, que las infiltraron en sus textos.
Ciertamente, en esta marginación de la mujer la Iglesia, gobernada exclusivamente por hombres, no está exenta de culpa. Aunque actualmente hay una fuerte corriente feminista dentro de la Iglesia, Pueblo de Dios, que reivindica en todas partes esta igualdad con el hombre también en el gobierno de los sagrado.
En nuestro país hay un grupo notable de teólogas que están actuando en este sentido. Y hemos de tener claro todos que cuanto atente contra la dignidad de la mujer, se vuelve contra la sociedad y contra la Iglesia.
Imagino que entre las 7 Mujeres Jueces, que comienzan a formar parte del Gobierno Judicial, habrá alguna, tal vez todas, que sabrán hacer frente al menor atisbo de discriminación por razón de sexo entre los ciudadanos y, en general más sensibles a la injusticia crónica que se ha instaurado en nuestro país en todos los órdenes.
Es muy significativo que sean dos mujeres jueces del actual Consejo del Poder Judicial, del ala progrsista, las que se hayan opuesto a la sentencia tan suave al juez Rafael Tirado, por su demora en revisar el expediente del delincuente que mató a la niña de Huelva Mary Luz Cortés. De haber sido fiel a su trabajo el citado juez, el delincuente no hubiera estado en la calle y el asesinato de la niña no se habría producido. La familia Cortés ha quedado decepcionada porque en la sentencia del Consejo ha primado el corporativismo judicial sobre la Justicia. Las mencionadas jueces van a recurrir la sentencia. Esperemos que en el próximo Gobierno del Poder Judicial, con más mujeres en él, no suceda esto.
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Hoy constatamos que las chicas estudian más que los chicos, que sacan mejores notas y termnan antes las carreras.
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Se ha dicho que la mujer es más teatral que el hombre, va más al teatro, pero el hombre lo lleva dentro. Quien quiera entender que entienda.
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En cambio, en el Gobierno de la nación se ha logrado la igualdad entre hombres y mujeres
La discriminación secular que ha padecido la mujer en todo el mundo se debe a la creencia de que la mujer ha venido al mundo, para estarse en casa con una moral llena de prohibiciones. Sin embargo, ella ha sido toda su vida la labradora de los sentimientos muchas veces salvajes del hombre, que con paciencia y entrega ha ido domesticando.
Hoy vemos claro las muchas cualidades que hablan de la valía de la mujer y de su superioridad respecto al hombre:es más tabajadora, más responsable, se adapta mejor que el hombre al destino impuesto y reacciona con más acierto que él ante caulquier imprevisto.
Por todos estos motivos el movimiento feminista viene reivindicando hace muchos años la igualdad entre el hombre y la mujer.
La sociedad ha de ser consciente de que ella misma sufre una grave mutilación, cuando se discrimina a las mujeres. Y debe saber que invertir para promocionar a la mujer es invertir en desarrollo humano, sobre todo en los países del Tercer Mundo donde las discriminación es mayor.
Toda mujer, por pura lógica debería ser feminista, porque más allá de las cosas absurdas que se les atribuyen las feministas reclaman algo muy humano y natural, como es no tener que estar supeditada al hombre en todo.
Un hombre muy antiguo, Pablo de Tarso, se hizo eco del problema en su tiempo y estaba de acuerdo con esta aspiración de la mujer. Así lo expresa en una frase lapidaria que ha dado la vuelta al mundo: "Ya no hay varón ni hembra, pues todos sois uno en Cristo Jesús" (Gal 3, 28).
Luego le han atribuido frases que están en contradicción con ésta, pero en realidad no son suyas sino de sus detractores, que las infiltraron en sus textos.
Ciertamente, en esta marginación de la mujer la Iglesia, gobernada exclusivamente por hombres, no está exenta de culpa. Aunque actualmente hay una fuerte corriente feminista dentro de la Iglesia, Pueblo de Dios, que reivindica en todas partes esta igualdad con el hombre también en el gobierno de los sagrado.
En nuestro país hay un grupo notable de teólogas que están actuando en este sentido. Y hemos de tener claro todos que cuanto atente contra la dignidad de la mujer, se vuelve contra la sociedad y contra la Iglesia.
Imagino que entre las 7 Mujeres Jueces, que comienzan a formar parte del Gobierno Judicial, habrá alguna, tal vez todas, que sabrán hacer frente al menor atisbo de discriminación por razón de sexo entre los ciudadanos y, en general más sensibles a la injusticia crónica que se ha instaurado en nuestro país en todos los órdenes.
Es muy significativo que sean dos mujeres jueces del actual Consejo del Poder Judicial, del ala progrsista, las que se hayan opuesto a la sentencia tan suave al juez Rafael Tirado, por su demora en revisar el expediente del delincuente que mató a la niña de Huelva Mary Luz Cortés. De haber sido fiel a su trabajo el citado juez, el delincuente no hubiera estado en la calle y el asesinato de la niña no se habría producido. La familia Cortés ha quedado decepcionada porque en la sentencia del Consejo ha primado el corporativismo judicial sobre la Justicia. Las mencionadas jueces van a recurrir la sentencia. Esperemos que en el próximo Gobierno del Poder Judicial, con más mujeres en él, no suceda esto.
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Hoy constatamos que las chicas estudian más que los chicos, que sacan mejores notas y termnan antes las carreras.
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Se ha dicho que la mujer es más teatral que el hombre, va más al teatro, pero el hombre lo lleva dentro. Quien quiera entender que entienda.
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