Neoconservadurismo

Hace unas semanas hablábamos del neoliberalismo en oposición al Estado de Bienestar que tanto costó conquistar. Hoy hablamos del neoconservadurismo como otra alternativa muy negativa para los logros de ese mismo Estado. Esta tendencia bastante arraigada en Estados unidos, despierta también interés en Europa. Concretamente, en la Unión Europea priman ahora los partidos conservadores.
Un ejemplo reciente de neoconservadurismo en España lo tenemos en el resultado de las últimas elecciones autonómicas y municipales. Y, más recientemente todavía, en el comportamiento de la patronal, negándose a culminar con los sindicatos la "negociación sobre contratación colectiva", influida posiblemente por los resultados electorales.
Una de las propuestas del neoconservadurismo es la de revalorizar el sistema cultural como fuerza social conservadora de la sociedad. Y dentro del sistema cultural, la religión ocupa un lugar importante, por lo que muchos piensan que por aquí "quizá la religión podría recuperar su influencia en la sociedad".
El análisis neoconservador distingue tres ámbitos o esferas. La esfera económica en la que los neoconservadores se muestran partidarios del capitalismo; la esfera política, defendiendo la democracia liberal y la esfera cultural, en la que buscan valores que sean coherentes con el sistema económico capitalista. Las tres esferas son autónomas en sus dinamismos, pero interactúan recíprocamente.
Los neoconservadores, preocupados por el futuro del capitalismo, buscan en la religión, como señalaba anteriormente, una fuente de valores que lo asegure. Para lograrlo algunos autores se esfuerzan por demostrar "afinidades" entre capitalismo y cristianismo, a la vez que critican la teología de la liberación en la que ven un esfuerzo para favorecer al socialismo desde la fe cristiana.
El neocoservadurismo reconoce y reencuentra el papel de las tradiciones religiosas dentro de la sociedad; de esta manera reconoce el papel público de las iglesias en un momento en el que éstas buscan su lugar público dentro de una sociedad muy secularizada. Lo que le da pie para argumentar en la polémica suscitada en las iglesias entre los partidarios de la conversión individual y los partidarios de la reforma de las estructuras sociales. En un momento en que cualquier deseo de reforma estructural puede ser caricaturesco como "voluntad de reinstaurar un comunismo ya fracasado".
Ahota bien, el neoconservadurismo no es satisfactorio, por su propósito de conservar el capitalismo sin ninguna intervención estatal. Acepta sí el Estado de Bienestar pero limitándolo y reduciéndolo, con el peligro de echar por tierra las conquistas sociales conseguidas. Por ese motivo la práctica y el pensamento cristianos han sido muy críticos con el capilalismo, aun reconociendo la necesidad del mercado.
Los neoconservadores tienen razón en decir que la religión tiene cierta autonomía y una importante influencia social, aunque sería iluso pensar que el cambio únicamente cultural puede producir una sociedad más justa sin dar lugar a transformaciones profundas en el sistema económico y político, y esto es justamente lo que los conservadores no quieren.
Antes se ha dicho que hay afinidades entre cristianismo y capitalismo. Es todo lo contrario. Veamos cómo pensaban los Santos Padres de la Iglesia primitiva sobre la acumulación de riquezas. San Jerónimo comentando la expresión de Cristo "dinero de injusticia" (Lc 16,9)dice:
"Todas las riquezas
descienden de la injusticia y, sin que uno haya perdido, el otro no puede hallar. Por eso me parece a mí que es verdadero aquel proverbio común: El rico o es injusto o es heredero de un injusto (Carta 120;PL, 22, 984).
San Ambrosio enseña lo mismo en estos términos:
"No le regalas al pobre una parte de lo tuyo,
sino que le devuelves algo de lo que es suyo".
(De Nabuthe: PL, 14, 747.

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--Virtudes públicas o laicas
en José Ortega y Gasset
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