Seguir a Jesús hoy-4



5. Nuestra espiritualidad

Nuestra espiritualidad, dice el obispo Pedro Casaldáliga es nuestra en dos sentidos:

1º Porque es una espiritualidad personalizada, que nosotros vivimos consciente y libremente, en la condición de personas adultas también en la fe, con la totalidad de nuestro ser humano, en todas las dimensiones de nuestra vida. Yo soy mi espiritualidad. Nadie la vive por mí.

2º Porque es una espiritualidad explícitamente latinoamericana; es, abiertamente, espiritualidad de la liberación.

Ante todo es necesario subrayar ese aspecto, que oportunamente la modernidad (la posmodernidad también, a su modo) destacó y que nos libera del gregarismo, del infantilismo y, finalmente, de una posible, justificada, deserción. La espiritualidad o es personalidad o no es espiritualidad. O abarca todas las dimensiones demi ser (alma y cuerpo, pensamiento y voluntad, sexo y fantasía, palabra y acción, interioridad y comunicación, contemplación y lucha, gratuidad y compromiso) o no será mía, no me realizaré en ella. acabará mutilándome.

Me gustaría ofrecer a todos un esquema de referencia que me ha servido mucho en la vida, después de haber experimentado en épocas de formación métodos, restricciones o unilateralidades que me angustiaban y reprimían la realización personal y el vuelo del Espíritu.
Para corregir, pues, una formación espiritual dispersiva o mutilada por ser dicotómica y unilateral, y para hacer la síntesis de la propia existencia, debemos pensar y curtir la vida así:

Toda nuestra vida es:

* una problemática (a partir de la fe, un misterio);
* un desafío (a partir de la fe, una misión;
* un espacio (a partir de la fe, don, gracia);

que debemos asumir con ciertas actitudes, generadas por ciertos actos o praxis y, que, a su vez generan praxis); a partir de ciertas meditaciones psicológicas, socilógicas, políticas, pastorales, evangélicas... con vistas a la opción fundamental que dará sentido, fuerza, alegría y victoria a nuestra vida.

A lo largo de este texto y, sobre todo, a lo largo de cada una de nuestras vidas, irá apareciendo mejor lo que estoy queriendo decir cuando hablo de nuestra espiritualidad cristina. El Espíritu es quien sabe de eso.
Él es quien enseña a quien quiera entrar en su escuela, gratuita y amorosa. Por mi parte, me siento cada vez con menos valor para dar lecciones de espiritualidad, porque la vida no se enseña. Nadie puede susutituir al Maestro, que es el Espíritu de Dios, ni al discípulo que es el espíritu de uno.

Puedo indicar, eso sí, dónde tropecé y compartir júbilos y descubrimientos, porque tambien es verdad que en Cristo somos un solo Cuerpo y que es uno solo el Espíritu que nos anima (1 Cor 12, 12ss).

Oraciones para el Camino
Cantemos al Dios de la novedad

Cantemos con todos los hermanos
que sienten el mismo dolor
y asumen la misma lucha
y cultivan el mismo sueño.
Los pueblos indígenas y negros,
raíces de nuestro Pueblo,
las masas sublevadas de la ciudad,
los sin-comida, los sin-techo, los-sintierra
los sin-agua,
los sin-trabajo y sin-derechos,
los sin-salud y sin-seguridad.
Todos los excluidos por el imperio del capital,
que son los incluidos en el Reino.

Las tribus jóvenes de Seattle,
de Génova, de Porto Alegre
Los patriarcas y matriarcas
de la profecía obstinada,
que todavía tienen visiones de amanecer
en las sabias cabezas quemadas por la fidelidad.
Todos los solidarios del Norte y del Sur,
que han apartado de sus ojos
las fronteras de la segregación
y las leyes de extranjería.

Romeros de la Utopía mayor,
vamos para un mundo posible y necesario,
para la Tierra sin Males de la economía
de reciprocidad,
para la Shekiba del campamento de Dios,
para la casa solariega de la Vida plena.
Ver: Padro Casaldáliga
Nuestra Espiritualidad
Ed Nueva Utopía 2007
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