Seguir a Jesús hoy-5

Espiritualidad
6. Hoy, aquí
Toda América Latina, que forma parte del Tercer Mundo, atraviesa por una hora de mundialización, de neoliberalización, de posmodernidad. Esta hora tiene mucho "poder de las tinieblas", pero debe tener mucho más, si creemos en el Espíritu, de "Kairós del Reino".
Hay, sin duda, una crisis de estrategias libertadoras "clásicas", un desconcierto entre los militantes, un sentimiento de "sin-salida", de depresión psicosocial. Para muchos discípulos, en este atardecer por la carretera insegura, la sensación de la hora avanzada es la misma que la de los discípulos cabizbajos de Emaús:"Nosotros esperábamos que..."(Lc 24, 221).
La mundialización se está imponiendo como neoliberal del sistema único, del mercado total, mercantilizador de la vida humana, idólatra, de una escatología inmediata en un estúpido "fin de la historia", inmolador de las mayorías en las garras del progreso consumista, privatizador de la sociedad, sin alternativa socializadora posible.
La posmodernidad niega la radicalidad espiritual, el compromiso, la utopía; sustituye la ética por la estética; lo utópico por lo agradable; ignora a los pobres y deja de lado la justicia; renuncia a los "grandes
relatos"; es narcisista: dicen incluso que hemos pasado de Prometeo a Narciso. En nuestro medio, la posmodernidad es la posimilitancia. Todo en la vida debe ser "light", según el instante y el instinto.
El obispo Casaldáliga viene alertando hace tiempo sobre las tres grandes tentaciones que nos acechan en esta hora neoliberal de "noche oscura de los pobres" y de sus aliados: la tentación de renunciar a la memoria y a la historia, la tentación de renunciar a la cruz y a la militancia; la tentación de renunciar a la esperanza y a la utopía.
Nosotros creemos en la mundialización legítima, la de la voluntad de Dios, destino de la familia humana que está llamada a la intercomunicación, la intersolidaridad, la alteridad plural en la unidad humana, el concierto universal de todos los pueblos, respetados igualmente, complementarios entre sí, todas las personas "iguales y diferentes" al mismo tiempo, en la macroeoconomía de la creación que Dios soñó.
Oraciones para el camino
Ven, Espíritu
Ven,
o mejor, vamos:
haz que vayamos
a donde Tú nos llevas.
Tú nunca te ausentas,
aire que respiramos,
viento que acompaña,
clima que abriga.
Ven,
para llevarnos
por ese Camino,
el Camino vivo
que conduce al Reino.
Ven,
para arrancarnos,
en un vendaval
de verdad y de gracia,
de tantas raíces
de mentira y miedo
que nos esclavizan.
Ven,
hecho una brisa,
para acariciarnos,
hecho un fuego lento,
la paz de la justicia,
el don de la ternura,
la entrega sin cálculos,
el amor gratuito,
la Vida de la vida.
Ven,
Paloma fecunda,
sobre el mundo estéril
y suscita en él
la antigua esperanza,
la gran Utopía,
de la Tierra sin males,
la antigua,
la nueva,
la eterna Utopía!
Ven,
vamos,
Espíritu.
P. Casaldáliba,
Nuestra espiritualidad.
Oraciones para el camino
Ed Nueva Utopía 2007