Teología y economía
La tempestad bursátil que se ha desencadenado en el mundo por la crisis que padece la economía norteamericana, ha despertado muchos interrogantes ¿Es la Bolsa el verdadero árbitro político en el mundo? ¿Quien gobierna en él la política o la economía? ¿Tiene la Bolsa la llave para cerrar cada día miles de empresas en las que hombres y mujeres realizan su vida diariamente? ¿Y no representa esto un verdadero desorden social? Claro que sí. Y la teología tiene mucho que decir al respecto, porque el cristianismo aboga por un nuevo orden social justo y humano.
El ordenamiento legal vigente hoy en los puenlos está basado en una violencia callada e injusta que se ceba en los más débiles. El 80% de la población mundial está sumida en un subdesarrollo crónico. Esta situación ha sido denunciada y calificada por los teólogs como "hamartiosfera", es decir, ámbito de pecado. Más allá de confesionalismos religiosos,la situación que ellos denuncian tiene que ver con creyentes y no creyentes, porque lo que está en juego es la mayoría de la población mundial.
La Alianza para el Progreso alentada por EE.UU en la década de los sesenta del pasado siglo derivó hacia un nuevo colonialismo en los países de su entorno. Hay que decir también que la historia del comunismo se ha movido igualmente en medio de un caos social, porque al pretender suprimir la injusticia de manera totalitaria y violenta, convirtíó el poder en un instrumento de represión. Uno y otro caso nos sirven de ejemplo para atisbar el proceso que con todo derecho se le ha abierto hoy al mundo. Esperemos que llegue algún día a buen puerto.
La teología de la liberación es un hito muy representativo en todo este proceso en el Tercer Mundo. Gracias a ella el lenguaje de la liberación ha pasado a significar el anhelo legítimo de independencia económica que tienen estos pueblos. Tal vez por eso el presidente Reagam de Estados Unidos instó a Juan Pablo II a recriminar a los teólogos de la liberación. No obstante, esta teología, vigente con sus características propias en todos los pueblos en vías de desarrllo, es el testimonio del proceso que se le ha abierto al mundo actual y una valiosa aportación a un nuevo orden social.
El ordenamiento legal vigente hoy en los puenlos está basado en una violencia callada e injusta que se ceba en los más débiles. El 80% de la población mundial está sumida en un subdesarrollo crónico. Esta situación ha sido denunciada y calificada por los teólogs como "hamartiosfera", es decir, ámbito de pecado. Más allá de confesionalismos religiosos,la situación que ellos denuncian tiene que ver con creyentes y no creyentes, porque lo que está en juego es la mayoría de la población mundial.
La Alianza para el Progreso alentada por EE.UU en la década de los sesenta del pasado siglo derivó hacia un nuevo colonialismo en los países de su entorno. Hay que decir también que la historia del comunismo se ha movido igualmente en medio de un caos social, porque al pretender suprimir la injusticia de manera totalitaria y violenta, convirtíó el poder en un instrumento de represión. Uno y otro caso nos sirven de ejemplo para atisbar el proceso que con todo derecho se le ha abierto hoy al mundo. Esperemos que llegue algún día a buen puerto.
La teología de la liberación es un hito muy representativo en todo este proceso en el Tercer Mundo. Gracias a ella el lenguaje de la liberación ha pasado a significar el anhelo legítimo de independencia económica que tienen estos pueblos. Tal vez por eso el presidente Reagam de Estados Unidos instó a Juan Pablo II a recriminar a los teólogos de la liberación. No obstante, esta teología, vigente con sus características propias en todos los pueblos en vías de desarrllo, es el testimonio del proceso que se le ha abierto al mundo actual y una valiosa aportación a un nuevo orden social.