La cigüeña en el campanario 10



La blanca cigüeña,
como un garabato,
tranquila y deforme, ¡tan disparatada!
sobre el campanario.
(Antonio Machado)

La mayor herejía de la historia
(Cont., viene del día 3)

No hay que absolutizar esta futura entrega de llaves a Simón, el hijo de Jonás. El texto petrino de Mateo queda reducido a sus justas proporciones(tantas veces histéricamente distorsionadas), si se atiende a un texto, paralelo por contraposición, del Apocalipsis.

También este texto reasume la metáfora de Isaías. Pero el que tiene la llave es Jesús Resucitado, el Mesías: "el Santo, el Veraz, el que tiene la llave de David: si él abre, nadie puede cerrar, si él cierra, nadie puede abrir" (Apocalpsis, 3, 7). Las llaves del Reino de los cielos sólo Jesucristo las tiene de una manera absoluta.

La tenencia de Pedro es relativa. Hasta tal punto es Jesús(el Testigo fiel, el Primogénito de entre los muertos, el Primero y el Ultimo, el Hijo de Dios, el Santo, el Veraz) quien tiene las llaves del Reino de Dios, que la promesa de entregar esas llaves a Pedro sólo tiene sentido teológico por la vía de la paradoja, del misterio, de la esperanza menesterosa y hasta de un "humor" radical, que es una de las dimensiones de la fe.

Jesús se queda con las llaves, estas son intransferibles. La promesa de la portería del Reino no tiene la seriedad de lo jurídido, sino la intrepidez lúdica de lo carismático. Por lo demás, el Pedro que va a recibir esas llaves no está por encima(y por lo tanto fuera) de la comunidad, en solitario, sino junto con la comunidad.
Esto lo vió San Agustín, que en el sermón 295 dice que Pedro, al recibir las llaves "representaba él solo a la totalidad de la Iglesia". Porque "estas llaves no las recibió un hombre solo, sino la unidad de la Iglesia".

Para Díez Alegría San Agustín da aquí en el clavo. Primacía de Pedro. Pero no dictadura jurisdiccional absoluta incondicionada e incontrolable.(Para entendernos: como la que Don Francisco Franco Bahamonde postuló para sí). Es seguro que esto Jesús no lo pensó jamás.

Es significativo que el Evangelio de San Mateo, el único que inserta la promesa a Pedro de las llaves, sea, también en exclusiva el que rechaza explícitamente cualquier pretensión autoritaria, sea doctoral, patriarcal o directiva. Pone en boca de Jesús estas palabras, dirigidas a las gentes y a los discípulos: "No os dejéis llamar 'maestro mío', pues vuestro Maestro es uno solo y todos vosotros sois hermanos; ni llaméis a nadie en la tierra padre vuestro, porque vuestro Padre es uno solo, el del cielo. Ni tampoco os dejéis llamar 'directores', porque vuestro único Director es el Mesías. El mayor entre vosotros será vuestro servidor (Mt 23, 8-11).

El Concilio Vaticano I definió que el Romano Pontífice tiene jurisdicción ordinaria e inmediata en todas y cada una de las Iglesias y sobre todos y cada uno de los pastores y de los fieles. (Jurisdicción "ordinaria" significa normal, siempre actuable). Al teólogo Carlos Rahner le preguntaban hace unos años, en una entrevista publicada por una revista alemana: _¿Qué cree Vd. que hubiese pensado Jesús si le hubieran leída la definición del Concilio Vaticano I sobre el primado de jurisdicción del Papa? El teólogo contestaba en estos términos:

Yo creo que Jesús, durante su vida terrena, en su conciencia humana empírico-fenoménica, no hubiera entendido nada. La respuesta es muy fina y exacta (era la respuesta de un gran teólogo). Creo que es verdadera y que el hecho de que Jesús no hubiese entendido una palabra de lo que el Concilio dice, relativiza mucho la definición conciliar.

Yo no digo que sea falaz. Es más la admito, dice Díez- Alegría. Pero a beneficio de inventario. Creo que en esta formula hay un contenido de verdad, expresado de un modo imperfecto tiznado de intereses e ideología. Por eso, lo que dice la fórmula puede entenderss bien o mal.

Ver: JM. Diez-Alegría, Rebajas teológicasde Otoño, Desclée de Brouwer 1980
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