El evangelio en el mundo

La libertad del Evangelio
Jn 21, 15-19.
(continuación)

Pedro no puede nunca desasirse de esta pregunta:¿Me amas? La lleva con él adondequiera que vaya. Nosotros hoy, a nuestra vez, llevamos la pregunta de Pedro como una herida. Adondequiera que vayamos, cualquier cosa que hagamos. Por ello, antes de aceptar un cargo en la Iglesia, se nos pide el amor personal a Jesús. La dimensión espiritual de toda la responsabilidad en la Iglesia es una necesidad vital.

En este diálogo transformador, Jesús en cierto modo da el tono a la manera como los cristianos harán la Iglesia. Indica el clima de la construcción de su Iglesia, el entorno que debe impregnar todos nuestros encuentros en Iglesia.En esta colocación de la primera piedra de la Iglesia, ¿cómo no acoger la intervención de Jesús?

La Iglesia no se construye en un clima de desconfianza, de reproche, de sospecha. Crece en la confianza renovada, en el diálogo restablecido, en la fraternidad reencontrada. La Iglesia no se construye en un clima de intolerencia, de repliegue sobre sí, de mantenimiento de posiciones adquiridas. Toma cuerpo en un clima de colaboración, de compartir, de búsqueda común.

La Iglesia no se construye en el recuerdo de las faltas pasadas, en el proceso de intenciones, en las denuncias pérfidas. La Iglesia se hace signo de salvación volviéndose con audacia hacia el porvenir, en el perdón ofrecido siempre, la reconciliación vivida, la comunión buscada con pasión.

Jesús dijo a Pedro "Cuando eras más jóven tú mismo te sujetabas la túnica con el cinturón e ibas adonde querías; pero cuan do seas viejo, extenderás tus manos, otro te las sujetará y te llevará adonde tú no quieras". Luego Jesús añadió: "Sígueme".

Es el segundo "sígueme" que Jesús dirige a Pedro. ¡Qué camino recorrido desde el principio de la aventura en que Pedro había seguido a Jesús! Entre estos dos "sígueme" está toda la historia de la fidelidad y de la infidelidad de Pedro, de su compromiso y de su traición. Historia de amor en la que Pedro aprende que la vida con Cristo es una vida recibida; su ministerio, un ministerio confiado. Aprende a recibir todo para poder darlo todo. Recibe de Dios como de sus hermanos: Otro te llevará".

Ver J. Gailot, El evangelio en el mundo, Fe sin fronteras, Edic. Paulinas 1989
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