El evangelio en el mundo
Crecer en humanidad
En todos aua encuentros, Jesús da testimonio de su humanidad hasta con sus detractores. Cuando crece la oposición, cuando la contestación es áspera, Jesús no se endurece. Conserva hasta el fin la ternura.
Para ir a Jesús no se deja lo humano. El evangelio de la ternura abre un camino de humanidad. La respuesta de amor dada a Jesús hace más humano.
Durante un encuentro, Felipe comunica lo que es su vida con yuda de la parábola del hijo primogénito. "El hijo promogénito no sabe cual es su deseo. No tiene nada de qué reprocharse. Yo me siento un poco este hijo primogénito. El deseo de obrar bien ha sofocado en mí el deseo de vivir.
No he tenido tiempo de vivir la amistad; estaba demasiado ocupado....
La misión no debe despersonalizarnos, sino hacernos felices. Me he preguntado para saber si yo era un servidor fiel; nunca me he preguntado si yo era dichoso. Yo estaba forzado a vivir un personaje. Ahora una nueva etapa se abre para mí. Echo a andar para reaprender a vivir".
Alain es estimado por todos los que le conocen. Tiene éxito en todo lo que le emprende. Pero intenta ir al encuentro de las cuestiones que lo embargan y ser verdadero consigo mismo. Todo un discurso religioso no le atañe ya. "Es el principio de un camino de verdad que empieza, dice. Tengo la impresión de haber sido un buen discípulo por mucho tiempo, y ya no tengo ganas de serlo. Tengo ganas de vivir de veras y a fondo".
Genoveva es conocida en su profesión y en sus actividades parroquiales. ¿Quién no aprecia su competencia y su abnegación? Pero ¡qué envaramiento en el comportamiento, qué distancia de la gente, qué severidad en los juicios! Un día, alguien que la conocía bien le dijo a quemarropa: "Genoveva, ¿por qué siempre esa máscara de rigidez? Tú tienes ternura pero no sabes qué hacer de ella". Estas palabras obraron como una espada.
Ver Jacques Gaillot, Fe sin fronteras, Edicones paulinas, 1989
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http://glosa dejuanblogspot.com
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En todos aua encuentros, Jesús da testimonio de su humanidad hasta con sus detractores. Cuando crece la oposición, cuando la contestación es áspera, Jesús no se endurece. Conserva hasta el fin la ternura.
Para ir a Jesús no se deja lo humano. El evangelio de la ternura abre un camino de humanidad. La respuesta de amor dada a Jesús hace más humano.
Durante un encuentro, Felipe comunica lo que es su vida con yuda de la parábola del hijo primogénito. "El hijo promogénito no sabe cual es su deseo. No tiene nada de qué reprocharse. Yo me siento un poco este hijo primogénito. El deseo de obrar bien ha sofocado en mí el deseo de vivir.
No he tenido tiempo de vivir la amistad; estaba demasiado ocupado....
La misión no debe despersonalizarnos, sino hacernos felices. Me he preguntado para saber si yo era un servidor fiel; nunca me he preguntado si yo era dichoso. Yo estaba forzado a vivir un personaje. Ahora una nueva etapa se abre para mí. Echo a andar para reaprender a vivir".
Alain es estimado por todos los que le conocen. Tiene éxito en todo lo que le emprende. Pero intenta ir al encuentro de las cuestiones que lo embargan y ser verdadero consigo mismo. Todo un discurso religioso no le atañe ya. "Es el principio de un camino de verdad que empieza, dice. Tengo la impresión de haber sido un buen discípulo por mucho tiempo, y ya no tengo ganas de serlo. Tengo ganas de vivir de veras y a fondo".
Genoveva es conocida en su profesión y en sus actividades parroquiales. ¿Quién no aprecia su competencia y su abnegación? Pero ¡qué envaramiento en el comportamiento, qué distancia de la gente, qué severidad en los juicios! Un día, alguien que la conocía bien le dijo a quemarropa: "Genoveva, ¿por qué siempre esa máscara de rigidez? Tú tienes ternura pero no sabes qué hacer de ella". Estas palabras obraron como una espada.
Ver Jacques Gaillot, Fe sin fronteras, Edicones paulinas, 1989
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