La justicia que encarna el juez Gazón
Los distintos presidentes del Gobierno desde la transición tomaron respecto a la justicia el procedimiento más cómodo, que es mirar hacia otro lado. Por eso no se ha reformado la justicia ni tampoco a los jueces. Tal vez sea algo tan dificil como querer transformar a la Iglesia, sagrada y milenaria, a la que han cortejado castamente políticos y jueces, porque sabían que nunca pierde del todo su virginidad.
Se ha creído que Judicatura e Iglesia son parte de una sociedad no sujeta a la moda. Efectivamente, de ambas puede decirse por sus ropas las conoceréis. Pero la Iglesia debería recordar que la Biblia, en algún momento, llama a Dios "el Señor nuestra justicia", para no oponerse a la evolución y perfección que Dios espera de la justicia y de ella misma.
El mítico juez Garzón conocedor del tema y de la urgencia de su reforma se lanzó en solitario a sacar a la justicia de la Edad Media. Con un chaleco antibalas se fue a la caza de etarras, al que han intentado envenenar. Asimismo cuenta en su haber el caso Gal, Pinochet etc.
Ha descubierto asímismo la trama Gürtel del empresario Correa. Y ya antes había iniciado la recuperación de la memoria histórica de todos los sacrificados por el franquismo, exhumando y purificando la ihumnanidad de las fosas.
Los huesos dispersos de los ajusticiados en Andalucía y el esqueleto de García Lorca se han erguido y todos unídos han pedido democráticamente que se deje al juez Garzón que remate una faena tan digna.
Los familiares de los sacrificados están muy agradecios al aguerrido juez y la misma democracia se siente un poco más purificada con él. Ultimamente, Garzón ha sido condenado por un delito de prevaricación por no ser competente en la investigación de la memoria histórica, como sostienen los jueces del Tribunal Supremo.
Sin embargo, la mayoría de los ciudadanos está con él, porque considera necesario que se haga husticia a las víctimas del franquismo. De hecho distintos grupos de la Asociación de la Memoria histórica y muchos acompañantes se han aglutinado ante la puerta del Tribunal Supremo a la entrada y salida del juez acusado de prevaricación para gritar: "Garzon somos todos". Esperamos que los jueces sepan escuchar la voz del pueblo al que sirven.
Se ha creído que Judicatura e Iglesia son parte de una sociedad no sujeta a la moda. Efectivamente, de ambas puede decirse por sus ropas las conoceréis. Pero la Iglesia debería recordar que la Biblia, en algún momento, llama a Dios "el Señor nuestra justicia", para no oponerse a la evolución y perfección que Dios espera de la justicia y de ella misma.
El mítico juez Garzón conocedor del tema y de la urgencia de su reforma se lanzó en solitario a sacar a la justicia de la Edad Media. Con un chaleco antibalas se fue a la caza de etarras, al que han intentado envenenar. Asimismo cuenta en su haber el caso Gal, Pinochet etc.
Ha descubierto asímismo la trama Gürtel del empresario Correa. Y ya antes había iniciado la recuperación de la memoria histórica de todos los sacrificados por el franquismo, exhumando y purificando la ihumnanidad de las fosas.
Los huesos dispersos de los ajusticiados en Andalucía y el esqueleto de García Lorca se han erguido y todos unídos han pedido democráticamente que se deje al juez Garzón que remate una faena tan digna.
Los familiares de los sacrificados están muy agradecios al aguerrido juez y la misma democracia se siente un poco más purificada con él. Ultimamente, Garzón ha sido condenado por un delito de prevaricación por no ser competente en la investigación de la memoria histórica, como sostienen los jueces del Tribunal Supremo.
Sin embargo, la mayoría de los ciudadanos está con él, porque considera necesario que se haga husticia a las víctimas del franquismo. De hecho distintos grupos de la Asociación de la Memoria histórica y muchos acompañantes se han aglutinado ante la puerta del Tribunal Supremo a la entrada y salida del juez acusado de prevaricación para gritar: "Garzon somos todos". Esperamos que los jueces sepan escuchar la voz del pueblo al que sirven.