Colonia penal Islas Marías (México) (2). Respuesta del Sr. García

No es uno cualquiera, es uno de los dirigentes del sistema penitenciario de los Estados Unidos de México, una personalidad en el campo político y social. Ha dirigido varias cárceles y trabaja al servicio de la transformación del sistema, en línea humana y cristiana. Me había mandado el trabajo que publiqué el día 24 y hoy ha respondido a

los comentarios y preguntas de los lectores.
Sus tres respuestas no han “cabido” en el blog normal (pues sólo se admiten 1000 caracteres. Por eso recojo yo mismo su interesantísima ampliación del tema. Muchos queremos sólo “más cárcel”, más represión. Hay otro camino humano y cristiano, que el Sr. García descubre en sus queridas Islas María. ESTOS VÍNCULOS SIRVE DE COMPLEMENTO:
http://fotos.eluniversal.com.mx/coleccion/muestra_fotogaleria.html?idgal=6861
http://www.cnnexpansion.com/noticias/2009/07/01/islas-marias-penal-de-rehabilitacion



RESPUESTAS DESDE ISLAS MARÍAS (Lic. Sr. M. GArcía)

Antes que todo se agradece al hermano Pikaza y a ustedes por expresar las inquietudes, dudas y comentarios, que nos permita un diálogo abierto sobre temas espirituales y humanos que nos atañen.

CARACTERÍSTICAS

El archipiélago de Islas Marías cuenta con un polígono de restricción marítima custodiada por la Armada de México, por lo que ninguna embarcación o aeronave puede acceder sin permiso. La entrada de familiares y visitantes se realiza por un buque semanal que zarpa desde de Mazatlán.

Como las Islas Marías es una prisión en semilibertad, todo interno, guardia, empleado, familiar o visitante, tiene que cumplir las siguientes reglas: está prohibida la entrada, venta y fabricación de alcohólicas o estupefacientes y los juegos de apuestas. A las 10 de la noche todos tienen que estar dentro de sus viviendas. No pueden estar ni pasear en la playa. Los hijos sólo pueden permanecer estar en la isla hasta los 15 años, a dicha edad, los hijos tienen que vivir fuera de la isla, con un familiar u orfanato, aunque después pueden entrar como visita-. En el caso de los colonos, tienen que pasar lista tres veces al día (5 am, 12 pm y 8 pm) y no pueden salir de sus campamentos sin una justificación.

Los colonos se movilizan solamente en bicicletas, los pocos automóviles son para el servicio de la isla. Hay un bus escolar para los niños.
Estas reglas, aunque parezcan duras, permiten la convivencia pacífica en los campamentos, razón por la cual hay menor violencia intrafamiliar y pocas infracciones a colonos. También se realizan actividades deportivas como fútbol soccer, béisbol, voleibol, básquetbol, frontón, etc.


La subsistencia y trabajo comunitario


Pesca: la colonia cuenta con pequeñas embarcaciones pesqueras que proveen cerca del 60% de la alimentación. Sólo se capturan especies permitidas –que por cierto no están contaminadas por el ambiente prístino-. No está permitido comercializarla porque es sólo para autoconsumo. Cada familia tiene acceso a los pescados del día. Por último se cuenta con un granja camaronera que produce 4 toneladas de por año. Cada campamento cuenta con un comedor que sirve la comida al mediodía todos los días, incluyendo los domingos.

Trabajo penitenciario-comunitario: cuando un interno solicita su traslado voluntario a Islas Marías, se analiza su perfil y se aplican exámenes criminógenos. Se buscan hombres y mujeres con oficios. Si no cuentan un oficio, es necesario que estuvieran en programas de educación-capacitación o que hayan mostrado buena disposición al trabajo en sus prisiones de origen. Cuando ingresan a la isla, se les envía al campamento más apto de acuerdo con su perfil y después de cumplir de 6 meses a un año, obtienen el permiso para trasladar su familia. Por ejemplo, si un colono, cubre el perfil en materia de agrícola, se van a vivir al campamento donde hay huertos, campos de cultivos (hortalizas y maíz). Otros campamentos cuentan con ganadería vacuna, caprina, avícola, apícola y conejos. Además hay carpintería, torno, herrería, vidriera, panadería, curtidora, artesanías, henequera (que a partir de fibras magueyeras se obtienen muebles y tapetes).

Por ley, todo interno tiene que trabajar en una actividad productiva, si no, se les regresa a su cárcel de origen, así cada interno debe cumplir con ciertas horas de trabajo. Sólo algunas actividades son remuneradas -no todas desgraciadamente debido al poco presupuesto que cuenta la colonia-. Las actividades remuneradas son la construcción, reparaciones y servicios. Las demás trabajos no remunerados son comunitarios, que a cambio, los colonos obtienen despensas alimentarias y ciertos enseres para sus familias.

Antes la colonia penal era muy autosuficiente, -como un si fuera un pequeño país-, pero el huracán Lane de 2005, (grado 4) destruyó buena parte de la infraestructura e instalaciones productivas, razón por la cual, no se mandaron nuevos internos y se cayó en un semiabandono.
Actualmente la colonia opera de la mejor manera posible. Sería deseable que fuera más autosuficiente, sin depender de los recursos fiscales estatales y que se pagara salario a todos los internos como se hacía antes. Por este motivo, el Gobierno Federal y empresas privadas han prometido rehabilitar estas actividades dañadas y otorgar más recursos a la conservación ecológica. Como primer paso, este año, la Secretaria del Medio Ambiente pagará sueldo a colonos que trabajen en las jornadas de reforestación y cría de tortugas marinas.

En cuanto a enseres domésticos y artículos personales, el Estado dota regularmente algunos artículos básicos. También hay tienditas locales donde se venden parte de estos artículos. También los internos pueden contar con ayuda de sus familiares enviándoles recursos por giros postales (en la isla no hay bancos, pero si oficina de correos) o por medio del barco semanal. Además varias organizaciones, donadores y ONGS donan enseres domésticos y ropa a las familias.

EDUCACIÓN Y CAPACITACIÓN

Existen escuelas para los hijos de colonos: jardín de niños, primaria y secundaria del Estado. Los colonos pueden terminar su educación básica o bachillerato por medio de la preparatoria abierta y obtener su certificado de estudios. Hay una biblioteca y casa de la cultura. Este año se inauguró Casa Telmex, que es un centro de cómputo a cargo de la fundación del Sr. Carlos Slim donde se les capacita en computación. Por último, destaca el apoyo continuo de ICATSIN que capacita a los internos en oficios con validez oficial. Cada año asisten en materia espiritual y de superación personal Jesuitas, Legionarios de Cristo, Rotarios, Prison Fellowship, entre otros. También hay capacitación en materia ecológica y sustentabilidad por parte de biólogos de la escuela de Permacultura de Bill Mollison.

Francamente desconozco si otros países han seguido el modelo de instituciones abiertas, porque ha dominado más la visión “Bush” de la mano dura y represiva en cuestiones de seguridad y justicia, que alternativas compensatorias, conciliadoras o terapéuticas. Muy lamentable. R

¿Por qué si existieron otras islas-prisiones no operaron como Islas Marías?

En la historia penitenciaria, las islas-prisiones nacieron a partir del modelo de isla de exilio (s. XVIII) -recordemos la Isla de If en la literatura de Alejandro Dumas-. Varios países optaron por este modelo como “solución” penitenciaria. Algunos ejemplos están: Robben Island, Sudáfrica (Nelson Mandela); Solovestky, Siberia (Archipiélago Gulag de Solzhenitsin); Gorée, Senegal; Cong-Dao, Vietnam; Isla Esmeralda, Taiwán; Isla del Diablo, Guyana o la misma Australia. Una de las pocas islas-prisiones todavía en funcionamiento es la Isla de Rikers en la ciudad de Nueva York.

En América Latina están los casos de: Argentina: Martín García, Ushuaia; Brasil: Fernando de Noronha, Dois Rios-Ilha Grande, Anchietta; Chile: Juan Fernández, Santa María; Colombia: La Gorgona; Costa Rica: San Lucas; Ecuador: Galápagos; Panamá, Coiba; Perú: San Lorenzo el Frontón; Venezuela: Tacarigua, Guasina, Orchila y El Dorado. Puede notarse la proliferación de tantas islas penales en América Latina, debido a regímenes militares que gobernaron y decidieron utilizarlas como “campos de concentración” para opositores a su régimen.

De todas las anteriores, solo las Islas Marías siguen en funcionamiento, ya que la penúltima (Coiba, Panamá) clausuró en 2005 luego una matanza entre pandillas rivales de internos. Bajo el mismo tenor se clausuró en Perú, San Lorenzo del Frontón en 1986: en un intento por controlar un sangriento motín en la isla, la Armada Peruana disparó cañonazos para retomar el control, dejando un saldo de 100 presos muertos, generando un alto costo político a su gobierno. Si se buscan imágenes en la Web de las ruinas del Frontón, se pueden observar los boquetes de las balas de cañón. Este tipo de hechos no deben quedar impunes ni volverse a repetir en ningún otro país.

Coiba y El Frontón, eran prisiones de 4 paredes que mezclaron presos de baja peligrosidad con muy alta peligrosidad. Un error muy grave de las islas-prisiones es no haber incorporado su entorno ecológico dentro de la readaptación social del interno, no aprovecharon las ventajas que ofrece la naturaleza en el cambio de la conducta.

El actual modelo de Islas Marías no es el de isla de exilio del s. XVIII, sino de Bioprisión del s. XXI. Si las Islas Marías hubieran seguido el camino represivo de los otros casos latinoamericanos, el Gobierno Federal ya las habría clausurado.

Pero las Islas Marías ofrece algo que pocas prisiones ofrecen: esperanza espiritual. Este aspecto se ha descuidado gravemente por darle más peso al barrote, celda, estadísticas, cámaras de video o militarismo que al espíritu que forma parte de nuestra naturaleza humana.

PERCEPCIÓN DE LOS MEXICANOS HACIA SU ISLA.

Hay contradicciones en la percepción de los mexicanos hacia las Islas Marías, es un tema que despierta emociones y posturas encontradas ya que forma parte de la identidad nacional y memoria colectiva. El gran común de los ciudadanos no relacionados con el tema penitenciario, habla mucho de ellas, pero muy pocos han estado físicamente en ellas. Este hermetismo ha generado a paso de los años, la imagen negra del pasado tipo Isla del Diablo o Alcatraz, gracias a la película de Pedro Infante. Esta imagen es la que más se ha quedado en la mente, aunque ya no corresponda a la realidad. Es esta imagen morbosa que algunos medios insisten repiten y venden.
Hay posturas que desearían una nueva Guantánamo-Abu Ghraib en ellas. Anhelan el regreso de la “alcatrización” de las Marías, como un centro de represión que solucionara los problemas nacionales. En ella tendría se enviarían a los peores criminales, (narcotraficantes, políticos corruptos, secuestradores, violadores, asesinos seriales, disidentes sociales, etc.). Quisieran una isla-chivo expiatorio), que sacie sus deseos vengativos. No buscan justicia, sino venganza, no buscan quien lo hizo, sino quien lo pague.

Otra postura muy difundida es que las islas son un centro vacacional para los delincuentes, un premio, privilegio que no corresponde por el mal que hicieron. Esta concepción está muy enraizada en la Ciudad de México, porque en su imaginario colectivo citadino, la playa es sinónimo de vacaciones, descanso y diversión. Consideran injusto para sus impuestos la existencia de la isla y exigen su clausura. Proponen soluciones “alternativas” como la pena de muerte y otros castigos ejemplares propias del s. XVIII.

También las Islas Marías han sido objeto de polémica electoral: en 2006, el candidato López Obrador, propuso la clausura de la colonia penal y en su lugar construir un parque de diversiones “para los niños” con apoyo de grupos hoteleros.

Cada grupo tiene su respetable opinión y visión sobre las Marías, no es cuestión de buscar quien tiene la razón porque… ¡jamás sin han visitado la isla! sus argumentos son suposiciones y prejuicios imaginados. Sería interesante que cada uno opinara después de haber visitado la colonia penal y hablar con los colonos.

“Si quieres cambiar a los demás o al mundo, primero cámbiate a ti mismo” decía Gandhi, un preso que cambió al mundo. El modelo de bioprisión de Islas Marías busca el cambio en las personas y de la sociedad misma. Un interno converso valora la libertad y se vuelve protagonista del cambio social. No busca adaptarse a una sociedad con una economía o leyes injustas y corruptas que lo motivaron a delinquir, sino lucha pacíficamente por cambiar su sociedad… una metanoia. Esto busca la Reinserción Social Sustentable que es posible en la islas porque se vive un contexto diferente a cualquier sociedad actual: no necesito alcohol, drogas… de dinero o robar para comer, nada más necesito de la naturaleza, aprovechar responsablemente de sus recursos, del trabajo, solidaridad…

Ejemplo: el actual alcalde del municipio rural de Amatlán de Cañas, Nayarit, fue interno de las islas en los 90s. Su pueblo, en lugar de rechazarlo, votó por él, confió y ahora ha logrado cambios en su municipalidad. La comunidad al elegirlo cambió de paradigma.

Las Islas Marías demuestran que ni el sistema judicial represivo ni el capitalismo egoísta son el camino para la humanidad en el siglo XXI. No es idealismo sino realidad.



¿ALGUNO DE LOS CONDENADOS NO ERAN CULPABLES DE LOS DELITOS QUE LES IMPUTARON?

Por la revisión de expedientes (cuando los internos solicitan su acceso a la isla) y de los exámenes de perfil (psicológico, socioeconómico, criminal, físico-toxicológico) se advierte que una parte de éstos no eran culpables de los delitos imputados. Algunos se atribuyeron los delitos por el “honor familiar”; otros se encontraron en el tiempo-espacio equivocado o fueron meros chivos expiatorios. Como ejemplo, hay casos del Norte de México, cercano a la frontera de EU, donde jóvenes entre 20 y 35 años son utilizados como “distractores”: van en la carretera, hay revisión policiaca-militar, no sabían que en su vehículo llevaban 1 kg o menos de droga, es detectada, causan una distracción en un punto, mientras que otro se pasan toneladas de droga sin vigilancia. Estas organizaciones delictivas no tienen escrúpulos por dejar encerrados a estos jóvenes hasta por 25 años. Sin contar que no fueron defendidos por un buen abogado que los defendiera de una justicia imparcial.

Esto refleja el fenómeno de “la criminalización de la pobreza” que crece cada vez más en América Latina.

Tal vez usted se pregunte: Si se sabe que son algunos casos son inocentes, ¿Por qué no se hace algo? Porque la ley decreta que las autoridades penitenciarias no pueden inmiscuirse en atribuciones judiciales, además no pueden influir o intervenir en la decisión del juez. Son ámbitos completamente independientes.

LA TECNOLOGÍA COMO LA ALTERNATIVA A LSLAS MARÍAS, MUY BUENO… ¿PERO DÓNDE ESTÁ LO ESPIRITUAL?

En estos tiempos de grandes avances tecnológicos y científicos, de chips biométricos, pulseras electrónicas, prisión domiciliaria, videos, GPS, teledetección y demás, la tecnología también se ha constituido como alternativa a la prisión de 4 paredes y evita que personas no pisen jamás la cárcel y se corrompan en ese inframundo. Además cumplen su condena en la comodidad de su casa. ¡Qué gran avance! Surgen cometarios como: “Gracias a la tecnología el Estado evita gastos hacia las cárceles, y ese dinero ahorrado se puede destinar a una escuela, desarrollo social, empleo, etc.”.

Pero… ¿Qué tal si la propia familia o barrio fueron el factor criminógeno que orilló al delincuente a delinquir? ¿Porque volver al lugar del problema? La tecnología no resuelve todo el problema, solo una fracción de éste. Estar en el lugar donde se le orilló a delinquir no es para nada una readaptación social. Es un círculo vicioso peligroso.
No olvidemos lo básico: somos cuerpo, mente y espíritu. Un chip, brazalete o cámara de video no me ayuda a reflexionar mi error o falta, no contribuye a la metanoia… solamente enriquece a una empresa privada y a un Estado que no quiere asumir su plena responsabilidad integral con el interno y su sociedad.

Ni el chip, video, la policía o el sistema judicial permiten la reconstrucción del tejido social porque éstos no crean comunidad. La comunidad se crea a partir de la interacción de las personas en un espacio-tiempo. El tejido social sólo puede recomponerse a partir de nosotros mismos. El espíritu humano tiene la magnificencia de recomponer este tejido, por medio del perdón, arrepentimiento, sanación… por eso el espíritu no puede reducirse a lo tecnológico ni lo tecnológico en espíritu. Aquí en las islas no necesitamos de cámaras de vigilancia, la vigilancia la da la confianza y respeto de sus colonos.

Menciona Víctor Hugo en Los Miserables que “para conocer una sociedad es necesario conocer a sus presos”. Cuando ciertos sectores de la sociedad se preocupan por los problemas que le aquejan, cuando los entienden y aceptan buscar una alternativa, es entonces que dicha sociedad adquiere una responsabilidad y se involucra en un cambio de paradigma. Si no, entonces los problemas siguen, crecen y se complican.

Se puede hacer una analogía de lo penitenciario con la basura o el caño: arrojo mi basura al bote o jalo la palanca del WC y se acabo mi problema y responsabilidad, hasta ahí… eso si, soy muy “cívico y ecológico” porque separo la basura y mi municipalidad trata las aguas residuales… todo muy bien… pero, ¿Y donde termina esa basura? ¿Qué otro ambiente estoy contaminando para no contaminar el mío? ¿A quien se le disminuye el agua para que yo la tenga todos los días? ¿Cómo compensar la falta de agua de unos porque yo lo estoy usando? es decir, hay una responsabilidad compartida que no termina sólo con separar la basura o jalar de la palanca en el WC.

Es todo un proceso en la cual estoy involucrado con poca o mucha responsabilidad. En lo penitenciario sucede también: porque ya se juzgó y confinó el preso se acabó el problema, ya tengo más seguridad y no tengo nada más que ver en esto…

¿Pero las rejas realmente solucionan el problema? ¿Se procesó realmente al culpable? capturaronal narcotraficante o al corrupto pero yo sigo con mis vicios de droga o sigo pagando extorsiones… siendo sinceros y autocríticos: ¿Qué no acaso tengo algo que ver en esto? Ante esta conjetura, Louk Hulsman refiere del grado de responsabilidad que cada uno tiene con las prisiones y los presos. Si nuestras actuales políticas públicas en materia de reinserción social no tienen un enfoque humanístico integral y espiritual, nunca propondremos las alternativas adecuadas que la sociedad espera de nosotros.

Sin caer en mesianismo, creo que la motivación de todo funcionario carcelario debe ser Isaías 61 y Lucas 4:

"El Espíritu del Señor está sobre mí. Él me ha ungido para llevar buenas nuevas a los pobres, para anunciar la libertad a los cautivos, y a los ciegos que pronto van a ver, para despedir libres a los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor".


Espero no haber sido muy largo en estos escritos y haber dado respuesta a las preguntas e inquietudes expresadas. Seguimos en contacto y que la paz este con ustedes, un saludo y abrazo desde Islas Marías México.
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