Lo que faltaba... un crimen pasional

(AE)
Pues sí, no se lo pierdan, que en medio del drama político que se está viviendo estos días en Kenia, ahora la cosa ha dado una vuelta de tuerca y se ha vuelto como si fuera un capítulo pasional de “El Caso”.

Ayer murió a tiros otro parlamentario de la oposición (el segundo en lo que llevamos de semana) ¿Rencillas políticas? ¿Venganzas por la situación enzarzada entre el gobierno y los partidos de oposición? No, simplemente un crimen pasional. Qué desgraciados son estos pobres africanos que no tienen “Salsa Rosa”, ni programas del corazón tan llenos de ese “periodismo de investigación” con el que tan bien adornan sus informaciones y que tan bien hace al imprescindible acervo cultural que necesita cualquier hijo de vecino del siglo XXI. Si hubiera aquí programas de esos, seguro que a estas alturas habría una cobertura exhaustiva del tema y habría informaciones de primera mano de los vecinos, el kiosquero de la esquina, la señora que vende las verduras y el cabo de la policía local. Por desgracia, nos faltan todos esos detalles.

Ya que la televisión aquí no tiene esos programas tan adelantados y tan beneficiosos para el coeficiente intelectual de la plebe... permítanme que sea yo el que, en mi ignorancia de los asuntos de la prensa amarilla y de ese saber tan sublime que sale de tales programas, les informe de lo que ha pasado.

Resulta que un diputado de la oposición de la zona de Kericho (en el Norte de Kenia) iba en un coche cerca de la ciudad de Eldoret con una mujer (que no era su esposa). Y un policía de tráfico que iba en una moto saca su arma reglamentaria y los cose a los dos a tiros, dejándola a ella malherida (moriría después) y a él cadáver. Hasta ahora parecía que sería todo una treta de cualquier grupo político enfrentado al partido de este señor. Pero luego comienzan a aparecer detalles y se sabe que la mujer, con quien mantenía una relación íntima, era también una oficial de la policía y que, al detener al culpable después que se hubiera intentado darse a la fuga, sale a la luz que el móvil del asesinato del parlamentario y su acompañante tenía más bien forma de triángulo amoroso, con su dosis de celos y de morbo.

Bueno, hasta aquí los hechos. Espero no haber desmerecido el alto nivel periodístico de los programas de churreteo como los llamaría el castizo.

Por si fuera poco lo que está aguantando el país en estos días con tanta violencia, tanta muerte y tantos desplazados, encima un escándalo amoroso que empaña una vez más los ánimos ya de por sí revueltos que se viven en los últimos días. Aunque la oposición no haya dudado en tildar el asesinato de político, está más o menos claro que esta venganza no está motivado por el odio y el revanchismo político... sino quizás por los mal digeridos celos de un policía que le habría echado el ojo a la compañera o que desesperaría con la idea que el flamante y recién estrenado parlamentario le hubiera quitado la compaña. En estos días, y más aún tal como está el patio, hay enfados que pueden ir muy lejos.
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