Un proceso de paz en peligro

(JCR)
Cuando el pasado 14 de julio comenzaron las conversaciones de paz en Juba (Sudán meridional) entre el gobierno de Uganda y los rebeldes del LRA (Ejército de Resistencia del Señor, en sus siglas inglesas) el más de millón y medio de personas desplazadas en el norte de Uganda a causa de la guerra que dura ya 20 años respiraron aliviados pensando que podía ser el fin de su tragedia.

Pero el pasado mes de enero la delegación del LRA dijo que sólo continuarían negociando si se cambiaba de lugar y de mediador. Unas palabras del presidente sudanés Omar El-Bashir pronunciadas en Juba el 9 de enero enfurecieron a los rebeldes. El-Bashir, antiguo patrón del LRA, amenazó al LRA con "aniquilarlo", algo que nadie se cree por aquí, pero que sirvió de pretexto para que los rebeldes amenazaran con volver a las armas si no se cumplen sus condiciones.

La delegación del LRA propuso que las conversaciones de paz continuaran en Kenia, propuesta que el gobierno keniano se apresuró a rechazar, aduciendo que dentro de pocos meses tienen elecciones presidenciales y no están preparados para tomar esta responsabilidad.

El LRA ha propuesto también que las negociaciones tengan lugar en Sudáfrica, cuyo gobierno tampoco ha aceptado. El gobierno de Uganda sigue firme en su posición de que Juba es el mejor lugar para continuar negociando. El LRA está también descontento con el papel desempeñado con Riek Machar, vicepresidente de la autoridad gubernativa del Sur Sudán. En virtud del acuerdo de paz entre el gobierno de Jartum y los rebeldes del SPLA, firmado en enero del 2005, el sur del país goza de autonomía administrativa hasta que se celebre un referéndum sobre la independencia en el 2011.

Durante los años de la guerra que causó al sur el Sudán más de dos millones de muertos, Riek Machar dejó el SPLA y estuvo algunos años colaborando con el gobierno de Jartum, que le usó para abastecer a los rebeldes de Joseph Kony de armas y apoyo logístico. Debido a esta relación, al principio se pensó que tendría una posición privilegiada para hacer de mediador. Pero su carácter impulsivo y su ansia de protagonismo ha provocado la desconfianza del LRA. La organización católica Pax Christi, que proporcionó la mediación técnica fue marginada gradualmente.

Los países donantes, que han financiado generosamente el proceso de paz, han insistido en que las partes negociadoras vuelvan al diálogo. Mientras tanto, los rebeldes parecen haber abandonado sus zonas seguras, donde estaba previsto que se concentraran a la espera de un acuerdo de paz. Durante las últimas semanas han vuelto a sus actividades de siempre: tender emboscadas en la carretera, asesinar a civiles, robar y secuestrar. Todo esto sucede en el sur de Sudán. El norte de Uganda sigue libre de guerrilleros, pero la gente teme que la guerrilla vuelva a invadir la zona y causar estragos. Este temor está paralizando el proceso de reasentamiento y hace que los campos de desplazados no se estén vaciando.

La tregua firmada el año pasado en Juba finaliza el 28 de Febrero. Si no se logra una solución antes de esa fecha muchos temen que esta iniciativa de paz se convertirá, una vez más, en un espejismo que dará paso a la inseguridad de siempre.
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