Cuando la religión se convierte en un circo: ejemplos de una TV "cristiana" ( y II)
(AE)
Volviendo a la descripción de los programas emitidos por el canal cristiano de televisión "Family TV", se puede decir que muchos de estos adolecen de un espiritualismo desbocado; el énfasis está siempre en el más allá, en la salvación (I am saved, es la frase mágica: “estoy salvado”, hasta el punto que alguien se presenta por primera vez y te dice: “soy fulano, y estoy salvado”, como si fuera una seña de identidad). En todos estos discursos no se hace nunca una mención del “más acá”, de la dimensión social y transformadora de la religión, de la necesidad de cambiar estructuras injustas y crear un cielo nuevo y una tierra nueva, de luchar para que la sociedad sea mejor y más humana en vez de aceptar pasivamente y con resignación (“cristiana”, por supuesto) el lote que Dios le ha dado en la vida. Quien nació pobre debe santificarse como pobre y quien nació rico pues mientras dé limosna y pague sus diezmos a la iglesia, puede seguir acumulando riqueza, lo cual es claramente una bendición de Dios (un pensamiento de por sí que no es ajeno a ciertas tradiciones del Antiguo Testamento, pero superado posteriormente por el libro de Job y la revelación del Nuevo Testamento).
A todo este enfoque tan cercano al calvinismo se le ha venido a llamar el “Evangelio de la Prosperidad” (Prosperity Gospel) y está muy difundido en diferentes iglesias. La ecuación es más o menos como sigue: cuanto más profundice uno en la fe y más creyente sea uno, más prosperidad material tendrá.
Otros ingredientes de la programación gringa que se emite en el canal son: “Culturismo cristiano”, unos tíos completamente cachas que enseñan cómo desarrollar los músculos sin descuidar el alma. Entre flexión y flexión, ejercicio de bíceps o de gemelos... nos salta un "¡Alabado sea el Señor!" que te deja realmente reconfortado, como si con tan piadosa jaculatoria no salieran agujetas. El canal también tiene su humorista cristiano, que según los días da un sermón lleno de chistes o cuenta un chiste lleno de sermones. Por último, la telenovela cristiana tampoco falta y los actores rebosan valores encomiables y heroicos. Como ven, todo un abanico de posibilidades de entretenimiento para el cuerpo y el alma.
A pesar de la inminencia con la que algunos de los predicadores hablan del fin del mundo, los diferentes programas se cuidan muy mucho de decirles a los creyentes las cuentas de banco a las cuales hay que enviar el donativo mientras llega ese fatídico día. El número de estas cuentas o el teléfono para poder hacer donativos en directo aparecen ya por defecto en la parte inferior de la pantalla. Tengo un amigo, poco o nada religioso por cierto, que siempre me comenta la desfatachez de todas estas iglesias, pidiendo al personal donativos en un país donde la inmensa mayoría de la población vive con menos de un dólar al día.
La religión puede mover mucho dinero, eso no es un secreto ni siquiera en este país que intenta salir de la pobreza. Un día el suplemento dominical del periódico de más tirada daba a sus lectores 10 consejos para hacerse rico y uno de ellos era “funde Ud. una iglesia”. En muchas circunstancias, y sobre todo si tiene uno algo de labia y domina el escenario, es un negocio muy pero que muy lucrativo y para dineros, los que se están invirtiendo en este canal potente canal televisivo y los que salen de sus campañas de marketing que van de los libros a los vídeos o a las campañas masivas de donaciones. No me extrañaría que, como pasó con América Latina en los años 70 y 80, la financiación de este tinglado venga sobre todo de instituciones y gobiernos claramente interesados en que los movimientos cristianos sean mucho más acomodaticios a ciertas políticas para evitar que se conviertan en focos de militantes revolucionarios pidiendo reformas agrarias o promoviendo campañas masivas de alfabetización.
Allá cada uno con sus gustos y su preferencia religiosa. A mí personalmente este canal tan cercano al espíritu de la derecha evangélica más rancia, tan entusiasta con las actividades militares norteamericanas, tan espiritualista pero al mismo tiempo tan lleno de marketing me parece potencialmente peligroso para la salud espiritual. Definitivamente, este no es mi cristianismo y mucho me temo que tampoco sea el cristianismo africano.
Volviendo a la descripción de los programas emitidos por el canal cristiano de televisión "Family TV", se puede decir que muchos de estos adolecen de un espiritualismo desbocado; el énfasis está siempre en el más allá, en la salvación (I am saved, es la frase mágica: “estoy salvado”, hasta el punto que alguien se presenta por primera vez y te dice: “soy fulano, y estoy salvado”, como si fuera una seña de identidad). En todos estos discursos no se hace nunca una mención del “más acá”, de la dimensión social y transformadora de la religión, de la necesidad de cambiar estructuras injustas y crear un cielo nuevo y una tierra nueva, de luchar para que la sociedad sea mejor y más humana en vez de aceptar pasivamente y con resignación (“cristiana”, por supuesto) el lote que Dios le ha dado en la vida. Quien nació pobre debe santificarse como pobre y quien nació rico pues mientras dé limosna y pague sus diezmos a la iglesia, puede seguir acumulando riqueza, lo cual es claramente una bendición de Dios (un pensamiento de por sí que no es ajeno a ciertas tradiciones del Antiguo Testamento, pero superado posteriormente por el libro de Job y la revelación del Nuevo Testamento).
A todo este enfoque tan cercano al calvinismo se le ha venido a llamar el “Evangelio de la Prosperidad” (Prosperity Gospel) y está muy difundido en diferentes iglesias. La ecuación es más o menos como sigue: cuanto más profundice uno en la fe y más creyente sea uno, más prosperidad material tendrá.
Otros ingredientes de la programación gringa que se emite en el canal son: “Culturismo cristiano”, unos tíos completamente cachas que enseñan cómo desarrollar los músculos sin descuidar el alma. Entre flexión y flexión, ejercicio de bíceps o de gemelos... nos salta un "¡Alabado sea el Señor!" que te deja realmente reconfortado, como si con tan piadosa jaculatoria no salieran agujetas. El canal también tiene su humorista cristiano, que según los días da un sermón lleno de chistes o cuenta un chiste lleno de sermones. Por último, la telenovela cristiana tampoco falta y los actores rebosan valores encomiables y heroicos. Como ven, todo un abanico de posibilidades de entretenimiento para el cuerpo y el alma.
A pesar de la inminencia con la que algunos de los predicadores hablan del fin del mundo, los diferentes programas se cuidan muy mucho de decirles a los creyentes las cuentas de banco a las cuales hay que enviar el donativo mientras llega ese fatídico día. El número de estas cuentas o el teléfono para poder hacer donativos en directo aparecen ya por defecto en la parte inferior de la pantalla. Tengo un amigo, poco o nada religioso por cierto, que siempre me comenta la desfatachez de todas estas iglesias, pidiendo al personal donativos en un país donde la inmensa mayoría de la población vive con menos de un dólar al día.
La religión puede mover mucho dinero, eso no es un secreto ni siquiera en este país que intenta salir de la pobreza. Un día el suplemento dominical del periódico de más tirada daba a sus lectores 10 consejos para hacerse rico y uno de ellos era “funde Ud. una iglesia”. En muchas circunstancias, y sobre todo si tiene uno algo de labia y domina el escenario, es un negocio muy pero que muy lucrativo y para dineros, los que se están invirtiendo en este canal potente canal televisivo y los que salen de sus campañas de marketing que van de los libros a los vídeos o a las campañas masivas de donaciones. No me extrañaría que, como pasó con América Latina en los años 70 y 80, la financiación de este tinglado venga sobre todo de instituciones y gobiernos claramente interesados en que los movimientos cristianos sean mucho más acomodaticios a ciertas políticas para evitar que se conviertan en focos de militantes revolucionarios pidiendo reformas agrarias o promoviendo campañas masivas de alfabetización.
Allá cada uno con sus gustos y su preferencia religiosa. A mí personalmente este canal tan cercano al espíritu de la derecha evangélica más rancia, tan entusiasta con las actividades militares norteamericanas, tan espiritualista pero al mismo tiempo tan lleno de marketing me parece potencialmente peligroso para la salud espiritual. Definitivamente, este no es mi cristianismo y mucho me temo que tampoco sea el cristianismo africano.