Dijo el profeta: "El Éxodo de las tribus de Israel de Egipto a la tierra de Canaán por mano de Moisés es el paradigma de toda la liberación humana.
Liberarse de las opresiones no es solamente un esfuerzo por luchar contra los tiranos y los verdugos de la sociedad sino la exigencia radical de luchar contra nosotros mismos, en ocasiones cargado nuestro corazón de envidia, ira, comodidad, lujuria, vanidad y soberbia.
De nada sirve que luchemos contra las esclavitudes exteriores y contra los males que nos rodean si no combatimos con una gran dosis de conversión para ir limando las asperezas de nuestro interior.
Moisés luchó contra el Faraón y venció en el combate. Pero aquí estamos nosotros, suspirando un libertador, que nos haga salir de la noche y nos lance hacia las puertas de la liberación.