XXVIII MARTES DEL TIEMPO ORDINARIO/ CICLO B/16-10-2018
XXVIII MARTES DEL TIEMPO ORDINARIO/ CICLO B/16-10-2018
EVANGELIO DEL DÍA: Lc 11,37-41
En aquel tiempo, cuando Jesús terminó de hablar, un fariseo lo invitó a comer a su casa. Él entró y se puso a la mesa.
Como el fariseo se sorprendió al ver que no se lavaba las manos antes de comer, el Señor le dijo: «Vosotros, los fariseos, limpiáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro rebosáis de robos y maldades. ¡Necios! El que hizo lo de fuera, ¿no hizo también lo de dentro? Dad limosna de lo de dentro, y lo tendréis limpio todo.»
COMENTARIO:
Celebramos el Martes de la Vigésimo Octava Semana del Tiempo Ordinario. Dios, que ha preparado todo para que el hombre y la mujer de siempre fueran encontrando su propio destino, nos ha repetido de mil maneras en la historia de la humanidad, que su amor es un pacto de fidelidad y de alianza incluso más allá de la muerte.
En el Evangelio de este Martes de la XXVIII Semana del Tiempo Ordinario leemos el Evangelio de San Lucas (Lc 11,37-41).
Jesús reprocha a los fariseos la preocupación de los meros formalismos y apariencia engañosa, la preocupación de las cosas externas y descuidar las internas. Y recuerda que lo más valioso e importante es el interior de la persona: eso es lo que hay que depurar. Y el camino para esta purificación y renovación pasa necesariamente por la limosna, un gesto de generosidad con los más necesitados. El camino del compartir es lo que verdaderamente purifica y no lavarse las manos por un mero rito.
Supliquemos a Dios que sea la razón y el sentido de toda nuestra existencia y nos ayude a vivir con intensidad nuestra fe, recibida en el Bautismo. Amén.
www.marinaveracruz.net
EVANGELIO DEL DÍA: Lc 11,37-41
En aquel tiempo, cuando Jesús terminó de hablar, un fariseo lo invitó a comer a su casa. Él entró y se puso a la mesa.
Como el fariseo se sorprendió al ver que no se lavaba las manos antes de comer, el Señor le dijo: «Vosotros, los fariseos, limpiáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro rebosáis de robos y maldades. ¡Necios! El que hizo lo de fuera, ¿no hizo también lo de dentro? Dad limosna de lo de dentro, y lo tendréis limpio todo.»
COMENTARIO:
Celebramos el Martes de la Vigésimo Octava Semana del Tiempo Ordinario. Dios, que ha preparado todo para que el hombre y la mujer de siempre fueran encontrando su propio destino, nos ha repetido de mil maneras en la historia de la humanidad, que su amor es un pacto de fidelidad y de alianza incluso más allá de la muerte.
En el Evangelio de este Martes de la XXVIII Semana del Tiempo Ordinario leemos el Evangelio de San Lucas (Lc 11,37-41).
Jesús reprocha a los fariseos la preocupación de los meros formalismos y apariencia engañosa, la preocupación de las cosas externas y descuidar las internas. Y recuerda que lo más valioso e importante es el interior de la persona: eso es lo que hay que depurar. Y el camino para esta purificación y renovación pasa necesariamente por la limosna, un gesto de generosidad con los más necesitados. El camino del compartir es lo que verdaderamente purifica y no lavarse las manos por un mero rito.
Supliquemos a Dios que sea la razón y el sentido de toda nuestra existencia y nos ayude a vivir con intensidad nuestra fe, recibida en el Bautismo. Amén.
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