Bravo especial para la Jornada Mundial de la Juventud Madrid 2011 El ¡Bravo! de prensa fue para L'Osservatore romano

(Sic).- En la sede de la Conferencia Episcopal, el arzobispo de Madrid, cardenal Antonio Mª Rouco Varela, ha presidido esta mañana el acto de entrega de los Premios ¡Bravo! 2011, que cada año concede la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social (CEMCS). Cada año son nueve los galardones que se conceden en estos Premios, adjudicados en las categorías de Prensa, Radio, Televisión, Publicidad, Música, Cine, Nuevas Tecnologías, además del Premio concedido a la Labor Diocesana, y el Premio ¡Bravo! Especial.

En este última edición, el Premio ¡Bravo! Especial recayó en la Jornada Mundial de la Juventud Madrid 2011. El cardenal de Madrid, quien recogió el Premio de manos del Obispo de Lleida y Presidente de la CEMCS, monseñor Joan Piris, ha destacado cómo la organización supo mostrar eficazmente el trabajo previo y preparatorio de la Jornada Mundial, así como su ámbito eclesial y de fe, trasladando la riqueza de la diversidad del hombre, que a su vez se plasma en la creación de una nueva humanidad, una nueva cultura, "cascadas de luces" como aludiera el Papa Benedicto XVI.

Según el acta de concesión del premio, aquel acontecimiento tan vivo en la memoria de todos puso de manifiesto la fecunda vitalidad de la Iglesia, y a ello contribuyeron de forma decisiva todos los medios de comunicación, incluidas las redes sociales.

Se premia especialmente la dimensión mediática de este acontecimiento que puso a prueba la capacidad de la Iglesia en la gestión global de la comunicación. Visto desde la distancia se aprecia mejor el enorme esfuerzo que supuso la preparación y desarrollo de la Jornada que trajo a Madrid junto al Papa a millones de jóvenes de todo el mundo.

Este "¡Bravo!" es también para los jóvenes que participaron en la Jornada, para las familias de acogida de peregrinos y para las parroquias que se volcaron en uno de los movimientos de solidaridad que más huella han dejado en la vida de los madrileños. Y si a veces se dice que la Iglesia no sabe comunicar en esta era digital, la JMJ ha demostrado que la fe vivida al aire libre puede romper esquemas y derribar muros, puede llegar a todos los rincones y por todos los medios, porque interesa al corazón de cada hombre.

Por su parte, el periodista Gian Maria Vian, director del periódico del Papa, L'Osservatore romano, agradeció el honor de recibir un galardón tan destacado. En este sentido, se congratuló porque tanto los Premios ¡Bravo! como el diario el L'Osservatore Romano muestran la apertura de la Iglesia Católica, su empeño por mostrar la cara amiga de Jesús, siempre amigo del hombre.

Para el director del L'Osservatore Romano, este cometido debe cumplirse buscando la hermandad entre las distintas religiones, usando un lenguaje asequible a todo lector y que no hiera en sus convicciones a nadie.

En esta lectura católica sobre la realidad se observa la atención ecuménica con el resto de religiones, e incluso hasta con los no creyentes, y donde además la reseña de la dimensión cultural ocupa un lugar importante.

En este sentido, Gian Maria Vian destacó la dimensión universal del diario, con ediciones en ocho idiomas, que recogen la mirada católica sobre la realidad, donde se cuida la atención ecuménica con el resto de religiones, e incluso con los creyentes, y donde la dimensión cultural no se descuida.

Por último, el director de L'Osservatore Romano señaló cómo en España su vinculación con el periódico La Razón, que distribuye el diario del Vaticano, ha facilitado su difusión entre los lectores españoles, lo que considera como un éxito.

Saludo de Monseñor Joan Piris

Estimados hermanos Obispos, estimados galardonados, señoras y señores, amigos todos:

Os saludo en nombre propio y en el de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social y agradezco vuestra presencia en este acto de entrega de los Premios ¡Bravo! 2011.

Hace ahora cuarenta años, (en 1971), la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social de la CEE organizaba la llamada Operación Bravo, con la intención explícita de que todos los que participaban de los medios de comunicación como creativos, informadores, técnicos etc. sintieran la cercanía y el apoyo de la Iglesia, en su diaria misión de servir de puente de unión entre la verdad que acontece y la vida de los españoles. Movidos por esta iniciativa de nuestra Comisión llegaron a los medios de comunicación miles de cartas con mensajes de reconocimiento y agradecimiento enviados por los cristianos españoles.

Aquella Operación Bravo de los comienzos dio origen con el tiempo a los premios Bravo. En estos, un jurado, compuesto por profesionales de la comunicación, sacerdotes y laicos, elige, entre las propuestas llegadas de las Delegaciones de Medios de Comunicación Social, a las personas e instituciones que, a lo largo del año han puesto la comunicación al "servicio de la dignidad del hombre, los derechos humanos y los valores evangélicos".

Según el Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, "los medios de comunicación están llamados a servir a la dignidad humana, ayudando a la gente a vivir bien y a actuar como personas en comunidad. Los medios de comunicación realizan esa misión impulsando a los hombres y mujeres a ser conscientes de su dignidad, a comprender los pensamientos y sentimientos de los demás, a cultivar un sentido de responsabilidad mutua, y a crecer en la libertad personal, en el respeto a la libertad de los demás y en la capacidad de diálogo".

Es lo que hoy celebramos en este encuentro: Que los medios de comunicación siguen siendo el puente de unión entre el público y la verdad, siguen poniendo en relación, con calidad y precisión, las cosas que ocurren, en cualquier lugar del mundo, con las personas que tienen el derecho de conocerlas. Cumpliendo la misión que la sociedad les ha confiado sirven eficazmente a la dignidad del hombre, especialmente cuando informan y forman con los criterios de la verdad, el bien y la belleza.

En este sentido, Benedicto XVI, en su último mensaje para la Jornada de las Comunicaciones Sociales, señaló que los medios de comunicación, incluyendo los más recientes, "deben ponerse al servicio del bien integral de la persona y de la humanidad entera. Si se usan con sabiduría, pueden contribuir a satisfacer el deseo de sentido, de verdad y de unidad que sigue siendo la aspiración más profunda del ser humano".

En estos cuarenta años de historia, los Premios Bravo han pretendido reconocer esa contribución, agradecerla y promoverla para que todos los medios de comunicación, estimulados por el ejemplo de los premiados, sean cada vez más conscientes de su responsabilidad y del bien que hacen cuando transmiten, con belleza, la verdad. Resulta evidente que, en ocasiones, algunos medios de comunicación no han servido a la verdad o se han dejado llevar de otros intereses, faltando así a su misión en favor de la dignidad humana, pero hoy es el momento de reconocer el trabajo de quienes, con profesionalidad, talento y constancia, han hecho de la comunicación y la cultura las herramientas que enaltecen la dignidad del ser humano.

El pasado mes de agosto, Benedicto XVI reunió en Madrid a más de millón y medio de jóvenes en la Jornada Mundial de la Juventud. Los medios de comunicación supieron entonces hacer llegar su mensaje con calidad y claridad a todo el mundo hasta convertirlo en tema de referencia en los medios de comunicación y en las redes sociales. Centenares de millones de personas lo siguieron a través de la prensa, la radio, la televisión e internet. Fue una demostración más del servicio que prestan los medios de comunicación a la difusión de la verdad, contenida entonces en las palabras del Santo Padre.

Ha sido precisamente la Jornada Mundial de la Juventud uno de los eventos más y mejor comunicados a lo largo del año 2011. Su cobertura a nivel mundial alcanzó más de cien países y casi 60.000 informaciones publicadas en esa semana. La espléndida labor de comunicación realizada ha merecido el premio Bravo especial. Ciertamente ha sido un ejemplo del servicio de la comunicación a la difusión de la verdad por todos los medios imaginables: del cine a la música, de la televisión a la radio, de la publicidad a las redes sociales, que la convirtieron, como dijo Benedicto XVI en una "gozosa y profunda experiencia de fe vivida en este noble país".

Entre los medios que cubrieron la JMJ está otro de los premiados. L'Osservatore Romano recibe el premio Bravo de Prensa en su 150 aniversario. El llamado periódico del Papa, singularissimo giornale como lo definió Pablo VI, difunde ediciones en 9 lenguas, siendo una de las más numerosas su edición en español, distribuida por el periódico La Razón cada domingo. Desde hace cuatro años, bajo la dirección de Gian Maria Vian, se ha embarcado en una renovación profunda para ocupar una nueva presencia en la escena periodística y cultural, no sólo italiana sino mundial, siguiendo el deseo de su editor, el Papa. Fue precisamente Benedicto XVI, quien en su visita a la redacción del periódico hace unos meses, les animó a seguir "trabajando con alegría en el gran "areópago" de la comunicación moderna, conservando la larga historia de este famoso diario" . Por ello ha ampliado su ámbito con su apertura a las cuestiones internacionales, con una lógica distinta a los de otros medios de comunicación, y con fuentes privilegiadas, si no únicas.

En las categorías de Radio y Televisión, los premios Bravo se entregan en esta ocasión a carreras consolidadas y bien orientadas. Por un lado, Radio Exterior de España que sirve de nexo de unión entre los españoles del exterior y nuestro país con una programación de calidad, profesional y bien cuidada. Aprovecho esta ocasión para felicitarles además por su 60 aniversario, que se cumple este año 2012 y también por el 75 aniversario de Radio Nacional de España, cumplidos la semana pasada.
Por otro lado, en Televisión, el Bravo premia a Inmaculada Galván, periodista madrileña que ha conducido programas de éxito en diversas empresas informativas, teniendo siempre al ser humano en el centro de sus noticias con respeto y atención a su dignidad.

La trayectoria profesional y humana se premia también con el premio Bravo al Trabajo diocesano en Medios de Comunicación que recae en Mn. Jordi Piquer. Él ha trabajado más de treinta años en la Delegación de Medios de Comunicación de la archidiócesis de Barcelona. En estos años ha manifestado una generosidad y entrega absoluta en la no siempre fácil misión de servir de enlace entre los medios de comunicación y la Iglesia, procurando el bien de ambos.

La dimensión más cultural de la comunicación se premia con los Bravo de Música y Cine. La música en España tiene un referente de primer nivel en el Orfeón Donostiarra que en sus ciento catorce años de historia ha alcanzado los primeros puestos en el panorama sinfónico-coral internacional. Su labor se extiende hacia la juventud y la infancia con iniciativas de promoción cultural como el Orfeón Txiqui o sus coros escolares. En la categoría de cine se ha premiado la película "De dioses y hombres" de Xavier Beauvois que narra con delicadeza y altura cinematográfica la historia del secuestro y asesinato de los siete monjes franceses del Tibhirine (Argelia) en 1996.

El mundo de la publicidad se ha orientado en los últimos años hacia la difusión de la identidad corporativa por medio de microhistorias orientadas a la transmisión de valores y sensaciones. En esta línea camina el spot de la Agencia Villar Rosàs para Casa Tarradellas, que ha obtenido el premio Bravo de Publicidad. Alrededor del reclamo "Como en casa, en ningún sitio", la comunicación de la marca ha sabido contar una historia humana que resalta el papel de la familia, de los abuelos y de la naturaleza. En la categoría de nuevas tecnologías, los premios Bravo premian la iniciativa del portal rezandovoy.org, que ha conseguido hacer realidad el deseo expresado por Benedicto XVI, de ponerlas "al servicio del bien integral de la persona y de la humanidad entera (...) y satisfacer el deseo de sentido, de verdad y de unidad que sigue siendo la aspiración más profunda del ser humano".

Precisamente el Papa Benedicto XVI dio a conocer ayer su Mensaje en torno a la Jornada Mundial de las Comunicaciones sociales. En él dice: "Gran parte de la dinámica actual de la comunicación está orientada por preguntas en busca de respuestas. Los motores de búsqueda y las redes sociales son el punto de partida en la comunicación para muchas personas que buscan consejos, sugerencias, informaciones y respuestas" (fin de la cita). Con estos premios Bravo queremos reconocer a las personas e instituciones que durante 2011, por su claridad, veracidad e integridad han sido como respuestas a la pregunta por la Verdad que hace el hombre de nuestro tiempo.

Para todos los premiados vaya nuestra más sincera felicitación. Seguramente desde planteamientos vitales muy distintos ustedes han conseguido hacer resplandecer la verdad, el bien y la belleza a través de sus medios y de sus personas. Es su mejor contribución a la dignidad del ser humano y por eso merecen el Bravo rotundo que la Iglesia les quiere dar con estos premios. Que ellos les sirvan, no como recuerdo de un pasado brillante, sino como estímulo para un futuro en la misma senda.

Muchas gracias.

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