El Obispo de Ciudad Real en contra de la reforma laboral
Muchas gracias, señor Obispo de Ciudad Real
El Obispo de Ciudad Real, don Antonio Algora, se ha pronunciado de forma clara y decidida contra la reforma laboral del gobierno. Dice entre otras cosas, lo siguiente:
“Una Ley que rebaja claramente los derechos de los trabajadores respecto a situaciones anteriores, y lo peor es que llevamos muchos años ya de nuestra democracia donde siempre los perdedores en el concierto social, repito, siempre, son los mismos y siempre los más débiles”
“… lo que se quiere hacer es establecer un “mercado de trabajo” en el que los empleadores hagan y deshagan a su antojo, olvidando que el “empleado” posible es, ante todo y sobre todo, “persona”…”
“…no es una mera fuerza de trabajo que se admite o despide unilateralmente y durante un largo periodo de tiempo”
“…¿De verdad no hay otras soluciones para crear puestos de trabajo? Parece mentira que a día de hoy tengamos que echar mano de usos del pasado que trajeron tanta injusticia y explotación a los trabajadores”.
“No habremos avanzado nada en que el trabajador se sienta realizado con su trabajo y le sirva para llevar una vida estable y sin sobresaltos, que haga posible la familia, la educación de los hijos, el tejido social compacto y fuerte que hace personas y países fuertes para soportar las inclemencias de las coyunturas históricas".
Es sumamente gratificante que al menos un Obispo hable alto y claro y diga abiertamente lo que muchos miles de personas estamos pensando: una reforma de los ricos contra los pobres, de los fuertes contra los débiles, de los grandes contra los pequeños.
Esto tenían a que decirlo y afirmarlo a una todos los Obispos, e incluso en comunión con los demás episcopados europeos pronunciarse de manera clara y exigente sobre la dimensión global de la crisis, denunciando claramente las causas y los causante de la misma, y posicionándose inequívocamente de parte de las víctimas, porque las hay en muchos países, no solo en España.
Afortunadamente este Obispo lo ha hecho, y se lo agradecemos de verdad.
Un cordial saludo.-Faustino
El Obispo de Ciudad Real, don Antonio Algora, se ha pronunciado de forma clara y decidida contra la reforma laboral del gobierno. Dice entre otras cosas, lo siguiente:
“Una Ley que rebaja claramente los derechos de los trabajadores respecto a situaciones anteriores, y lo peor es que llevamos muchos años ya de nuestra democracia donde siempre los perdedores en el concierto social, repito, siempre, son los mismos y siempre los más débiles”
“… lo que se quiere hacer es establecer un “mercado de trabajo” en el que los empleadores hagan y deshagan a su antojo, olvidando que el “empleado” posible es, ante todo y sobre todo, “persona”…”
“…no es una mera fuerza de trabajo que se admite o despide unilateralmente y durante un largo periodo de tiempo”
“…¿De verdad no hay otras soluciones para crear puestos de trabajo? Parece mentira que a día de hoy tengamos que echar mano de usos del pasado que trajeron tanta injusticia y explotación a los trabajadores”.
“No habremos avanzado nada en que el trabajador se sienta realizado con su trabajo y le sirva para llevar una vida estable y sin sobresaltos, que haga posible la familia, la educación de los hijos, el tejido social compacto y fuerte que hace personas y países fuertes para soportar las inclemencias de las coyunturas históricas".
Es sumamente gratificante que al menos un Obispo hable alto y claro y diga abiertamente lo que muchos miles de personas estamos pensando: una reforma de los ricos contra los pobres, de los fuertes contra los débiles, de los grandes contra los pequeños.
Esto tenían a que decirlo y afirmarlo a una todos los Obispos, e incluso en comunión con los demás episcopados europeos pronunciarse de manera clara y exigente sobre la dimensión global de la crisis, denunciando claramente las causas y los causante de la misma, y posicionándose inequívocamente de parte de las víctimas, porque las hay en muchos países, no solo en España.
Afortunadamente este Obispo lo ha hecho, y se lo agradecemos de verdad.
Un cordial saludo.-Faustino