Carta a los Reyes Magos... bueno, directamente a Jesús
En la Navidad se escriben millones de cartas a los Reyes Magos, pero no estoy seguro de que alguna sea tan convincente como la que sigue.
Ramoncín no quiere ser pesado ni entrar en más consideraciones de si Papá Noel, Reyes Magos o directamente Niño Jesús. Sabedor del destinatario real de los mensajes navideños por intermediación de tres visitantes ilustres y para evitar a los Reyes trabajos burocráticos innecesarios, no les escribe a ellos, le envía directamente su carta al Niño Jesús en estos breves términos:
Querido Niño Jesús:
ME HE PORTADO MUY bien este año y quiero que me TRAIGAS una bicicleta.
Atentamente, Ramoncín.
Se dispone a dejar la carta en el Nacimiento, pero en ese momento observa que la figura de la Virgen María le mira fijamente y parece decirle algo que él bien sabe qué es. Un tanto confuso y confundido por la mirada y con un vago sentimiento de culpa, rompe la carta y escribe de nuevo:
Querido Niño Jesús:
CREO que me he portado bien este año. Por favor TRAEME una bicicleta.
Atentamente: Ramoncín.
Al disponerse a dejar la carta, no puede por menos de echar una mirada de reojo a la Virgen. Con profunda turbación ve que ésta le sigue mirando fijamente... Rompe lentamente la carta y, arrepentido por los términos engañosos de las anteriores, vuelve a escribir.
Querido Niño Jesús:
NO ME HE PORTADO muy bien este año, pero si me traes una bicicleta, prometo portarme bien el que viene.
Atentamente: Ramoncín.
Va con la carta de nuevo y otra vez la mirada recriminatoria de la Virgen María sobre él. Ya no aguanta más. Exasperado y sin saber qué más puede prometer, rompe la carta en cien pedazos, coge la figurita de la Virgen María, la encierra en el armario y vuelve a escribir:
¡Niño Jesús: tengo a tu vieja!
¡Si quieres volver a verla, deja una bicicleta debajo del árbol!
¡¡Y no te lo voy a pedir dos veces!!