Piensa a fondo en Dios y verás qué absurdo.

CUESTIONES DE TÉCNICA RACIONAL

¿Puede, ha podido o podrá llegar el hombre a conocer el origen de la vida, los procesos mentales, la constitución del universo, el sentido de todo eso...? Dicen que son las preguntas esenciales, las que todo hombre se hace, preguntas que, lógicamente, llevan a Dios. Otros podrían afirmar que llevan al mismo hombre, su finitud, su limitación, su saber colectivo y acumulativo...

Parece ser, dicen, afirman, que Dios creó al hombre: se supone que lo haría más o menos como es ahora, racional, con sentidos para ver y oír, con capacidad para deducir.

¿Qué significado tiene pensar que Dios revele al hombre que tiene un alma inmortal, que ésta es elemento constituyente del dúo cuerpo-alma si luego el hombre va a descubrir por los medios que Dios le ha dado, que de alma no hay nada?

¿Qué sentido tiene decir que por un hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado la muerte, si no hubo primer hombre, si tal pecado no puede transmitirse y si la muerte jamás es fruto de ningún pecado?

Y así respecto a todos los conocimientos que “su revelación” procura.

Dirá el creyente: Bueno, y ¿qué? ¿En qué afecta eso a que tú tienes que ser bueno porque Dios te lo ordena? Pues, en realidad, todo, porque si tal Dios tiene la más mínima mácula conceptiva, ese Dios no existe y por lo tanto no me puede ordenar nada.

Lo cual deriva en una conclusión lógica, que entre yo y mis actos sólo está mi propia conciencia, el imperativo categórico kantiano. No olvidemos que la credulidad se seca y pudre por las raíces aunque comience por las hojas. Dios, la moralidad, son elementos radiculares.

DIOS COMO PRESUPUESTO.-
Este "Dios por descontado eterno y creador” es un "supuesto necesario" en todas las religiones. Pero lo que perciben los fieles que se ven inmersos en una religión organizada no es a Dios, sino el tinglado urdido por aquellos que lo representan. Ven lo que les dicen que vean.

Dios se justifica y a la vez justifica dicho tinglado posterior.

Aquel imprescindible "creo inicial e irracional" (del Creo en Dios Padre Todopoderoso deriva toda una suerte de secuelas) viene a ser la justificación del justificador.

LOS FUNDAMENTOS DE DIOS.- A partir de la “necesidad” de Dios, a este “ente” nacido de la penuria humana, se le van agregando propiedades. Las más universalmente admitidas en prácticamente todas las religiones son, entre otras:
-Dios creador del mundo y del hombre;
-Dios el que responde siempre a las oraciones;
-Dios como representación de la belleza eterna;
-Dios el inspirador de profetas y santos.

Otras más particulares:
-Dios el garante de la moralidad humana;
-Dios el que define el ideal de conducta;
-Dios el que da sentido lineal a la historia;
-Dios el que, en última instancia, premia o castiga.

UN “PRE” ABSURDO.

La sensación o huella conceptual que produce la consideración racional de ese Dios deriva de que la razón se encuentra con el mundo, lo observa... ¡y deduce a Dios!

Pero si pensara primero en Dios, si se colocara bajo el punto de vista de Dios –haciendo teoría "anterior" al tiempo del cosmos— la deducción de un mundo creado no es posible, por absurdo. ¡Es de suponer –al menos—que el concepto de Dios no puede admitir el concepto de absurdo!


LA VÍA DESCENDENTE.- Como hemos dicho más arriba, siempre hemos considerado a Dios por la vía ascendente, la inductiva, la que parte de una necesidad humana, una necesidad que proviene de su afán por buscar causas y por universalizar conceptos, necesidad que, como venimos diciendo, "crea" a Dios.

Esa es la razón de "admitirlo" como "presente" entre los hombres.

Volvamos de nuevo a Dios pero siguiendo la vía descendente.

Dios, según parece, es un ser independiente de la especie humana, solitario y único. Según eso, ninguna relación le podía unir a los hombres, que, por otra parte, no habían sido creados.

Las preguntas, poniéndose en la otra parte del espejo, llevan de nuevo al absurdo:

-¿Qué necesidad tenía y tiene de nosotros?
--¿Cómo nos ve él?
--¿Qué espera de nosotros en beneficio suyo?
--¿Qué cree él que le podemos dar?
--¿Qué añadimos a su ser? ¿Por qué “estos hombres” y no otros seres?
--¿Por qué esta parte de la humanidad y no la otra?

Si admitimos que Dios puede recibir algo de los hombres, al menos la alabanza, como de hecho es así en todas las religiones, estamos negando la misma esencia de Dios.

En tal caso, negada la esencia, se debe negar su existencia por el camino contrario a todos los platónicos y anselmianos que en el mundo han sido.
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