Más que consejos, extractos de la vida. Algo de humanismo.

El pensamiento humanista se traduce en conceptos, pensamientos, doctrina... y también en formas de ver la vida, en hábitos mentales y en conducta. Así debe ser, como también así lo prescriben los credos que pretenden ser guías de la vida humana.

Es la propia persona la que ha de trabajar para encontrar su plenitud y, como derivación, convertirse en miembro activo y positivo de la sociedad. Buscar y encontrar esos "mecanismos" de satisfacción personal no es tarea de los demás, no es algo delegable, es de cada uno.

Los puntos que siguen más son fruto y testimonio que sugerencia, pero siempre es bueno, al menos como correlato, aprender de los demás para un programa de vida que reporte plenitud personal dentro de la "lógica" del vivir:

1. Conciencia de la implicación de cada uno en todo lo que le sucede: esconderse de la realidad no conduce a ninguna parte; "dar la cara" cuando uno está implicado en lo que acaece y también implicarse en lo que tenga que suceder o quiera que suceda; responder.

2. Hay que encontrar razones personales para actuar que vayan más allá de "lo que nos falta". Generalmente pensamos que eso que nos falta es lo que vemos o pensamos que tienen los demás (¡cuántas veces son sólo cosas que se envidian!).

3. Buscar el contento y la complacencia en las cosas pequeñas: en la naturaleza, en la convivencia, en el trabajo de cada hecho a la perfección: Éste será el "único" vehículo para transmitir sentimientos de regocijo y satisfacción.

4. La preparación mental para sufrir posibles desgracias ayudará a buscar la tranquilidad y el sosiego en todo. El que está preparado para las adversidades las supera con más facilidad, porque, al menos, tendrá las herramientas mentales de que se puede sentir privado en tiempos de crisis. En palabras más vulgares: "¿Cómo actuaré, me sentiré... si me sucede eso?" .

5. Convencimiento íntimo y dinámico de la unidad –mejor hablar de "unicidad”– del ser humano: nada de "alma-cuerpo", lo que sucede al cuerpo le sucede al "alma" y viceversa. La "actitud" es tanto corporal como mental. Somos un todo-uno. Recapacítese seriamente en este enunciado, que no es teórico y que tiene gran importancia para el buen "funcionamiento" de la persona. Una célula de la mano "piensa y sufre" y una emoción fuerte "agujerea" el estómago.

6. La cercanía al mundo "animal" nos debería hacer recapacitar en lo mal que tratamos al cuerpo: sedentarismo, inactividad, desplazamientos en vehículos, aire acondicionado, comidas inadecuadas y extra elaboradas... ¿Podemos "retornar" a la naturaleza y aprender de los animales, cómo viven, cómo emplean sus órganos, cómo se alimentan, qué eligen, cómo se defienden de la naturaleza, qué desechan...?

7. Relacionado con lo anterior, la nutrición: ¿qué, cuánto, por qué y para qué comemos? Sentirnos animales y obrar en consecuencia. Bueno es tener siempre en la cabeza la "pirámide" de la alimentación. Alguien dijo que no son buenos para el organismo los alimentos con más de tres procesos de elaboración....

8. Los ataques al cuerpo también pueden provenir de la ciencia... y son los más "agresivos". Encontrar el equilibrio entre los beneficios que procuran la farmacología, la ciencia quirúrgica, la exploración... y las verdaderas laceraciones que producen, que no sólo dependen de la medicina. Cada uno debiera, debe, ser médico de su organismo, quizá por el estudio y búsqueda de "verdaderas" alternativas. ¡Cuidado con las sanaciones "crédulas"!

9. Ante el dolor... Primer pensamiento: de dónde viene. Segundo: cómo me afecta. Tercero: cómo me altera. Cuarto: qué remedios. Quinto: cómo me vence o cómo lo venzo. Delimitar, controlar y poner remedio.

10. A veces es peor el agobio y la desazón que los mismos infortunios. El desasosiego que éstos producen tiene su parte positiva como aguijón, pero negativa en malestar físico, depresión y obstrucción de vías de escape. Hay que superarla cambiando el modus vivendi o viendo el problema bajo otros puntos de vista. El siste, viator, [párate, caminante] implicaría un control de los problemas, un desafío personal para superarlos y un compromiso de la voluntad para llevar adelante la decisión tomada.

11. Existimos con los demás. Los demás son iguales que yo. Los demás tienen similares deseos que yo. ¿A qué lleva esto? A buscar para los demás lo mismo que buscamos para nosotros, la felicidad y el éxito. Lo mismo que nadie es inferior a nosotros, tampoco es superior, por más que ostente medallas y premios o se revista de medallones, hábitos y capas.

12. La relación social lleva a buscar remedio a los problemas "con" los demás, no "contra" ni "sin" los demás. Los demás también tienen soluciones.

13. De los demás recibimos muchas cosas. Generalmente se olvidan antes que las que nosotros realizamos por ellos. El reconocimiento expreso de su aportación se llama gratitud, que se convierte en bálsamo de convivencia y aceite del engranaje social.

14. Los errores de los demás, sobre todo los que personalmente afectan, no deben condicionar la existencia. Superación, olvido o perdón son las únicas y necesarias vías de escape. El perdón que busca los motivos, tanto propios como ajenos, del mal recibido, hace que retornemos a la racionalidad sin buscar el resarcimiento. Si el perdón libra del enemigo, el olvido lo hace desaparecer. Estas dos vías son, sin duda, harto difíciles y costosas. Por eso la superación, debe ser la primera vía y la más importante: se logra la superación retornando al proyecto vital propio, si no el anterior, sí algún otro que surja o busquemos.

15. El "carpe diem" tiene connotaciones positivas. Ya que conseguir "la Felicidad", con mayúscula, la que teóricamente ofrecen los “credos”, puede parecer inalcanzable, ¿por qué no encontrar las "felicidades" pequeñas de cada momento? De otra manera: hacerlo bien todo y encontrar gusto en lo que se hace... sacar el máximo partido a "este momento"... prestar suma atención a lo que tenemos o hacemos, como si fuera lo único.

16. Importa mucho también "soñar", tener la mente activa para imaginar situaciones nuevas, cosas nuevas a hacer, relaciones que mantener, cambios a realizar... Si imaginamos cien cosas, quizá una llegue a término.

17. Nadie es tan viejo que no pueda aprender algo todavía, que no pueda cambiar algo o que no pueda influir en algo. La curiosidad mantenida alarga la vida, porque siempre habrá expectativas nuevas. Cuando alguien espera algo, difícilmente se muere. Por otra parte, hay que vivir con el convencimiento de que todos necesitan a los mayores; necesitan su experiencia y, sobre todo, su presencia y beneplácito. Las personas mayores aportan "seguridad" a los más jóvenes: su aprobación es quizá más importante que su aportación.
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