La Champions League de los Religiosos.

. Durante siglos fueron los franciscanos la orden religiosa con más miembros de la Iglesia. Tras la supresión de los religiosos en muchos países en los siglos XVIII y XIX hubo un cambio en la cabeza y los jesuitas les superaron muy notablemente.

Hoy han sido superados también por los salesianos. En 2007 era esta la general:

-Jesuitas: 19.216
-Salesianos: 16.389
-Franciscanos: 15.256
-Capuchinos: 11.168
-Benedictinos: 7.640

El maillot amarillo está complicado. Casi en un pañuelo entre jesuitas, salesianos y franciscanos. Todavía va a haber unas cuantas etapas en las que corresponderá a los hijos de Loyola. ¿Después?

Supongo que también. Seguirán bajando hasta los efectivos que hoy tienen los franciscanos o algo menos y ahí se pararán gracias a las vocaciones asiáticas y africanas. Que de momento no son capaces de suplir las bajas. Ya muchas más por fallecimientos que por abandonos. Y las muertes van a ser muy numerosas en los próximos años, en ellos y en las demás órdenes, dada la avanzada edad de muchos de sus miembros.

Van a influir también otros factores mucho más difíciles de evaluar. La secularización interna incide muchísimo en los abandonos y en la falta de vocaciones. Y el haber prescindido de la vida común que creaba sinergias entre los que la practicaban. Hoy en muchos casos esta última se reduce a dormir habitualmente bajo el mismo techo y a coincidir y no siempre en el refectorio. Y un saludo cuando eventualmente se tropiezan. Que a veces no pasa de un hola o adiós.

En cuanto a secularización pienso que los más secularizados son los salesianos, después los jesuitas y luego los franciscanos. Y estos últimos son los que más practican la vida en común, seguidos de los salesianos.

Por su formación son sin duda los jesuitas quienes destacan con mucho, ocupando el último lugar los salesianos. Eso ha incidido notablemente en los abandonos pues unos sabían que podían encontrar fácil acomodo en la vida civil mientras que a otros les esperaban puestos ínfimos y una calidad de vida muy inferior a la que disfrutaban en sus casas religiosas. También la procedencia social tenía su importancia pues mientras que los de la Compañía de Jesús que abandonaban, en su mayoría, tenían un respaldo familiar acomodado, a otros ello les supondría volver al arado o a la fábrica y siendo una carga más para unas familias ya de por sí cargadas.

Y tendrán enorme importancia, y responsabilidad, en el futuro los superiores de esas órdenes. Creo que los actuales superiores generales de jesuitas, salesianos y franciscanos ya le han visto las orejas al lobo y llevan algún tiempo recomendando sensatez. Otra cosa es que le sigan en ello las autoridades de segundo nivel. Muchas de ellas son todavía impresentables. Y aferradas a lo que les ha llevado a la ruina.

Todavía vamos a tener algunos años de descenso. Y los atisbos de regeneración, que empiezan débilmente a apreciarse, me parecen todavía muy insuficientes. Si se fueran afianzando cabría esperar que una vez llegados a tocar suelo comenzara el remonte. Dios lo quiera.
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