A Don Fernando G. Pallas.

Muy señor mío: es usted ateo. Nos lo ha dicho cien veces. Es usted homosexual. Nos lo ha dicho cincuenta. Nos hemos enterado todos. Ya lo sabemos. ¿Por qué su interés en comunicárnoslo todos los días varias veces más?

Yo le aseguro que a mí me es excatamente igual lo que usted sea. No recuerdo haberle faltado al respeto por ello. Tampoco respondo a sus comunicaciones. Pero se está poniendo pesadísimo.

Es absurdo que venga de un modo verdaderamente reiterativo a soltar su rollo ateo en un Blog católico. ¿Quiere convertinos? ¿Tocarnos las narices? ¿Se aburre y no sabe que hacer? ¿Está realmente traumatizado por su ateísmo y su homosexualidad y no es capaz de disfrutar de ambas cosas sin estar pensando constantemente en Dios y en que es gay?

Creo recordar que no ha convertido usted a nadie. La mayoría de los lectores piensan, con todo acierto, que es usted un troll y ni le contestan. A todos les traen sin cuidado sus sesudas argumentaciones.

Pues entendiendo que he derrochado con usted paciencia infinita, que aburre hasta a las ovejas, que no logra el menor resultado catequético, le ruego deje de importunarnos y vaya a un sitio donde se encuentre a gusto, con correligionarios aunque sean de su religión sin Dios y con compañeros de tendencias sexuales.

Usted y yo somos muy distintos. A mí no se me ocurre ir a un Blog gay, ateo, progresista, islámico, nazi o lo que sea a ponerles verdes y decirles lo equivocados y lo tontos que son. Con todas mis faltas de respeto soy respetuosísimo con quienes piensan distinto o tienen tendencias sexuales gays. Yo sólo protesto de quienes diciéndose católicos pretenden una Iglesia distinta de la católica o amparan o consienten esa pretensión. Siempre por supuesto según mi opinión.

Usted no es católico y por tanto está de más en este Blog que sí lo es. Pues o se va, cosa que le agradecería mucho, o le borro. Seguro que encuentra otros entretenimientos. Porque si no los halla debería hacérselo ver por un especialista.

No voy a decirle que mucho gusto por haberle conocido. Simplemente Adiós muy buenas.
Volver arriba