La Prelatura territorial de Juli y Maryknoll.

El obispo, Don José María Ortega Trinidad, nació en la diócesis peruana de Huacho el 30 de diciembre de 1950. Tiene hoy por tanto 57 años. Fue nombrado prelado de Juli en 2006 y se encontró con una prelatura prácticamente arrasada por obra de un progresismo indigenista que encantaba a los de Maryknoll pues prácticamente ellos lo habían creado.
Costó Dios y ayuda que aceptara el nombramiento episcopal pero al fin se consiguió y llegó a la grey que la Iglesia le encomendaba dispuesto a no ceder en materia de fe, sacramentos y moral. Y se terminaron las liturgias sincretistas, con la Sagrada Forma puesta a disposición de chamanes aymaras, las oraciones a la Pacha-Mama en las misas, la indisciplina del seminario...
El clero ha comenzado a confesar, cosa desconocida desde hacía tiempo, se preocupa por arreglar situaciones familiares irregulares, visita las casas y las bendice, bautiza a los niños, casa a las parejas y representa a la religión católica en vez de a la aymara.
Ello al principio le costó notables sinsabores a monseñor Ortega que llegó incluso a ser amenazado de muerte. Y vio también como algunas ayudas económicas extranjeras han dejado de llegar. Pero ya puede decirse que los fieles están encantados con su obispo y que la vida cristiana se ha reanudado.
Se preocupa también por la mejora social de la diócesis introduciendo, por ejemplo, semillas más adecuadas para aquellas alturas, con notable mejora de las cosechas. Pero incluso en ello tuvo oposición pues rompía el tradicional sistema de agricultura aymara.
Concluyen diciéndome que la marcha de los cuatro sacerdotes de Maryknoll ha sido una bendición de Dios.
También en el Alto Perú, el nacionalismo era una gravísima amenaza para la religión. Si es que no hay nada nuevo bajo el sol.