Sigamos con el obispo Traserra

Lejos de mí el menor afán de polemizar con un compañero de Blog. Respeto a todos aunque con unos disienta no poco y con algunos todo. Y por supuesto su derecho a tener sus opiniones y expresarlas. Como yo hago con las mías.

Traserra es uno de los obispos catalanes, gracias a Dios cada vez más, que me caen bien. Y creo que ha hecho una buena labor en la humilde diócesis de Solsona cuyo pastor anterior, ya fallecido, Deig, me pareció lamentable. Aunque bien sé que era el ídolo de la Iglesia catalanista. Y su portavoz episcopal más extremado.

Por supuesto que se trata de mi opinión que unos compartirán y otros no. E incluso catalanes que coinciden mucho con mi modo de pensar han expresado en este Blog pareceres menos favorables al solsonés que los míos.

Mi compañero de Blog, Llisterri, con "sensibilidad" eclesial -perdón por la cursilería- distinta de la mía, ha inaugurado hace poco una página que leo con interés y que encuentro informativa y prudente. Y vuelvo a repetir que tiene todo el derecho del mundo a pensar como quiera y a expresarlo. Si en no pocas ocasiones he criticado una línea que entiendo él comparte, desde que es compañero de espacio jamás le hice una crítica personal. Ni ahora se la estoy haciendo.

No faltará quien piense que tanto preámbulo, tanta excusatio non petita, manifiesta la acusatio. Espero que todos comprenderán que no voy por ahí.

Listerri, respecto al obispo de Solsona, acaba de hacer una manifestación un tanto críptica: "Quizá finalmente podremos saber qué piensa el obispo Traserra".

Leer entre líneas siempre es comprometido. Nuestros prejuicios pueden llevarnos a interpretaciones distintas de las que quiso el autor de la frase. No le pido aclaraciones o explicaciones a mi colega. Pero me pareció captar un punto amargo. De escasa comunión. Muy distinta a la que no hace nada expresó respecto de Ciuraneta.

Y me pareció, también, que esa ¿reticencia? confirmaba mi opinión sobre el obispo de Solsona. No voy a recrearme, parafraseándolo, aquello de que los enemigos de mis enemigos son mis amigos. Porque ni Llisterri es mi enemigo, aunque discrepemos no poco, ni creo que monseñor Traserra tampoco lo sea suyo. Pero lo escrito, escrito está.

Llisterri, con afecto personal y divergencias eclesiásticas, que quiero sean siempre dentro de distintas mentalidades, no voy a repetir la cursilería, en nuestra Santa Madre Iglesia, un abrazo de compañero de fatigas blogeras. Espero, y deseo, no haberte ofendido en nada con mis palabras. Como también te deseo los mayores éxitos en tu Blog de Religión Digital.
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