Hace cuatro días anunciábamos maniobras nostachianas para hacer a Tiá (Repito que mi ordenador no tiene el acento grave)obispo auxiliar de Barcelona. Hoy
Germinans nos informa que parece que eso está ya muy avanzado. Pobre Iglesia en Cataluña si llega a salir. Y si el cardenal, en quien el rojo de su atuendo no es el de su sangre sino el de los inocentes abortados que el dinero de uno de sus sacerdotes sin la menor protesta del purpurado, ahora que por la crisis estamos de rebajas, consiguiera el dos por uno, lograra que al Taltavull se uniera el Turull, ya
lasciate ogni speranza. El catolicismo barcelonés está perdido. Y el de Cataluña seguramente también.
Cierto que el menorquín es menos malo que el del megáfono. Y más inteligente. Pero, en mi opinión, sería el primer patinazo grave de Benedicto XVI en el nombramiento de obispos para España. Y además muy significativo. Porque Barcelona no es Guadix o Menorca. Y no tanto por lo que pueda hacer un auxiliar, que no es mucho, y menos con un autócrata como Nostach, sino por lo que significa de claudicación ante todo lo qu8e ha hundido la religión en Cataluña. Hasta extremos verdaderamente inimaginables.
El Papa no conoce a la inmensa mayoría de los obispos que nombra. Se fía de lo que le dicen. Si lo pide el auxiliado y lo avalan Madrid y Toledo, como informa
Germinans es más que posible que salga. Enorme equivocación de los cardenales Rouco y Cañizares si es cierto que han colaborado a eso. Ya hasta sería posible que el sucesor de Uriarte sea Pagola. !Qué más da! Pues claro que da. Y mucho.